Hay experiencias que vivimos, que consideramos por su intensidad o particularidad que no pueden ser iguales a ninguna otra vivida por otro ser humano. A no ser que bajemos al infierno o, nos encontremos con san Pedro y podamos contarlo después, me temo que algo así, sería lo único que podríamos interpretar como una vivencia exclusiva.
No digo que las vivencias de cada cual no sean únicas para este, pero ninguna es exclusiva de nadie, sino que son de lo más genéricas. A cada uno de nosotros nos suceden cosas cada día que tan solo nosotros vivimos. Ello, no significa que nadie más lo este viviendo de igual manera en miles de lugares distintos alrededor del planeta. Cada verano, regresamos de las vacaciones y contamos nuestras anécdotas entusiasmados. Anécdotas que otros miles estarán contando de la misma manera y aunque en distintos escenarios, las situaciones pueden llegar a ser tan similares o, hasta idénticas en algunos datos concretos. Mientras de lo que la vida esté formada, sea igual para todos, así lo serán también las vivencias. El dolor y la felicidad en los momentos del parto para las mujeres. El sentimiento de pérdida y tristeza en los entierros. El comportamiento patoso, agresivo o atontado durante una borrachera y la sensación de tripas del revés en la resaca. El malestar de un cólico nefrítico. La emoción del primer amor. El vacío del desamor. El primer día de escolaridad. El día de tu graduación y el día de la graduación de tus hijos. La impresión que da la montaña rusa. El frío en el rostro una mañana gélida de invierno. El sofocante calor de una tarde de verano. Una puesta de sol. La luna llena. La lluvia, el viento, la mar.... en concreto, la sensación de vivir. Siempre ha sido así, aunque por supuesto, adaptando las situaciones a las circunstancias y las épocas, a los estilos de vida que nos toca vivir o, que si somos ¨afortunados¨ podemos llegar a elegir, aunque a veces, elegir lo complica todo más.
Aquí dejo como ejemplo de lo que quiero decir, un tema musical que desde niña, siempre me hizo llorar. Seguro que a más de uno que no sea YO, también.
http://www.youtube.com/watch?v=_n3ebuL1cPA
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lunes, 22 de agosto de 2011
domingo, 21 de agosto de 2011
Y mañana, más...
No te acostarás sin saber algo nuevo. Puede que así sea sin que lo apreciemos por su aparente insignificancia pero, siempre, si pusiésemos un poco más de interés en lo que nos rodea, nos daríamos cuenta que es cierto, siempre se está en etapa de aprendizaje.
Ayer mismamente, aprendí a recoger la ceniza que se cae de los cigarrillos, la pavesa esa, sin que deje a penas rastro y sin que se desmorone. Se trata de, chuparse/humedecerse la punta de un dedo - el que nos de la gana- y posarlo suavemente sobre la susodicha ceniza y, ésta se adhiere al dedo. Una vez en el dedo, uno la puede tirar o, la puede usar como sombra de ojos, o de ojeras... tanto me ha gustado esta técnica que, mañana, a la hora del cigarrillo - yo no fumo- de los compañeros de trabajo, cuando bajan al parterre a fumar, voy a bajar única y exclusivamente a practicar y hacerme experta como recoge cenizas.
Hace unos años, cuando tenía 19, me casé y me marché a Australia. - ya lo he mencionado en otras ocasiones- Allí necesitaba ponerme a trabajar y ganar lo máximo posible para poder regresar corriendo a España, ya que ciertas cosas ya empezaban a no funcionar bien. Me hablaron de que en los Stubbies - una factoría enorme de confección- necesitaban maquinistas remalladoras y que pagaban un montón. Me presenté y les dije que yo había trabajado en España cosiendo pero que las máquinas eran distintas. La ¨maestra ¨de taller me dijo, vale , van y haz una prueba... ni corta ni perezosa me dirigí a la monstruo máquina y no sabía ni por donde me andaba. Ella, la maestra me dijo; ven a mi despacho y con una sonrisa en la cara dijo, tú no has cosido en tu vida pero solo por las agallas que tienes, empiezas mañana y en 3 meses si no consigues aprender y hacer la producción minima requirida, te echo a la calle. Poco antes del tercer mes ella vino a mi sitio y muy contenta paró el taller para darme en persona la paga de la semana y unos dólares extra que había conseguido por pasar la cuota mínima.
Ella me brindó la oportunidad ya que bajo su criterio, merecia la pena. La cosa salió bien, como pudo no haberlo sido, pero así es la cosa cuando apuestas.
Es maravilloso tener capacidad para ofrecer la oportunidad a alguien, no solo como me sucedió a mi en aquella ocasión , sino mas bien, las oportunidades entre las personas, como personas. Soy incapaz de romper una amistad o, una relación, sin haberlo intentado. Y cuando digo intentado, me refiero a reflexionar los motivos existentes o inexistentes y razonarlos con la otra persona. Se que a veces soy un poco pesada pero, siempre me digo; Y por qué no insistir una vez más si considero que merece la pena? llega el momento en el que ya entiendo que no debo ser plasta, y ceso pero, nunca sin antes haberlo intentado. También a veces, se insiste y se consigue mantener lo perseguido y, a la larga, tan solo nos estamos perjudicando con esta tregua.
Hoy, en mi, no te acostaras sin aprender algo nuevo, he aprendido que. Si desde el primer momento se perciben señales, las cuales indican claramente que se debe poner fin a algo que no ha llegado ni a empezar y que no se debe ni pensar en la idea de dar una oportunidad. Se debe hacer. He aprendido que, aunque cada oportunidad que brindamos a otros es a la vez nuestra propia oportunidad, deberíamos no pensar en nostros mismos tanto y en la oportunidad que estamos a punto de perder ya que ello provoca que se pierdan otras oportunidades, que podrían ser auténticas. Como se suele decir, no hay oportunidad desaprovechada, alguien viene detras y se la queda.
Ayer mismamente, aprendí a recoger la ceniza que se cae de los cigarrillos, la pavesa esa, sin que deje a penas rastro y sin que se desmorone. Se trata de, chuparse/humedecerse la punta de un dedo - el que nos de la gana- y posarlo suavemente sobre la susodicha ceniza y, ésta se adhiere al dedo. Una vez en el dedo, uno la puede tirar o, la puede usar como sombra de ojos, o de ojeras... tanto me ha gustado esta técnica que, mañana, a la hora del cigarrillo - yo no fumo- de los compañeros de trabajo, cuando bajan al parterre a fumar, voy a bajar única y exclusivamente a practicar y hacerme experta como recoge cenizas.
Hace unos años, cuando tenía 19, me casé y me marché a Australia. - ya lo he mencionado en otras ocasiones- Allí necesitaba ponerme a trabajar y ganar lo máximo posible para poder regresar corriendo a España, ya que ciertas cosas ya empezaban a no funcionar bien. Me hablaron de que en los Stubbies - una factoría enorme de confección- necesitaban maquinistas remalladoras y que pagaban un montón. Me presenté y les dije que yo había trabajado en España cosiendo pero que las máquinas eran distintas. La ¨maestra ¨de taller me dijo, vale , van y haz una prueba... ni corta ni perezosa me dirigí a la monstruo máquina y no sabía ni por donde me andaba. Ella, la maestra me dijo; ven a mi despacho y con una sonrisa en la cara dijo, tú no has cosido en tu vida pero solo por las agallas que tienes, empiezas mañana y en 3 meses si no consigues aprender y hacer la producción minima requirida, te echo a la calle. Poco antes del tercer mes ella vino a mi sitio y muy contenta paró el taller para darme en persona la paga de la semana y unos dólares extra que había conseguido por pasar la cuota mínima.
Ella me brindó la oportunidad ya que bajo su criterio, merecia la pena. La cosa salió bien, como pudo no haberlo sido, pero así es la cosa cuando apuestas.
Es maravilloso tener capacidad para ofrecer la oportunidad a alguien, no solo como me sucedió a mi en aquella ocasión , sino mas bien, las oportunidades entre las personas, como personas. Soy incapaz de romper una amistad o, una relación, sin haberlo intentado. Y cuando digo intentado, me refiero a reflexionar los motivos existentes o inexistentes y razonarlos con la otra persona. Se que a veces soy un poco pesada pero, siempre me digo; Y por qué no insistir una vez más si considero que merece la pena? llega el momento en el que ya entiendo que no debo ser plasta, y ceso pero, nunca sin antes haberlo intentado. También a veces, se insiste y se consigue mantener lo perseguido y, a la larga, tan solo nos estamos perjudicando con esta tregua.
Hoy, en mi, no te acostaras sin aprender algo nuevo, he aprendido que. Si desde el primer momento se perciben señales, las cuales indican claramente que se debe poner fin a algo que no ha llegado ni a empezar y que no se debe ni pensar en la idea de dar una oportunidad. Se debe hacer. He aprendido que, aunque cada oportunidad que brindamos a otros es a la vez nuestra propia oportunidad, deberíamos no pensar en nostros mismos tanto y en la oportunidad que estamos a punto de perder ya que ello provoca que se pierdan otras oportunidades, que podrían ser auténticas. Como se suele decir, no hay oportunidad desaprovechada, alguien viene detras y se la queda.
viernes, 19 de agosto de 2011
Miedo al miedo # 2
A los 45 , se descubrió que mi padre sufría de una grave dolencia, la coronaria. Según nos dijeron los médicos él había tenido este problema desde que nació. El corazón de mi padre había mutado desde los principios de su desarrollo y durante gran parte de su existencia, creando nuevas vías de circulación donde las que había eran casi tapones y modificando el transito dependiendo de las necesidades funcionales – algo así nos explicaron- y por esta razón, nunca se le pudo practicar ninguna intervención como podría haber sido una angioplástia o similar, nadie se atrevía a meter mano a esa rara creación. Desde su nacimiento y hasta los 45 nadie sabía de su enfermedad, esta había sido inexistente. Soportó a los 41 lo que supuestamente fue el primer infarto, mientras trabajaba haciendo pozos en Australia. Según nos contaron los compañeros cuando le trajeron a casa, le encontraron tirado inconsciente y todos lo achacaron a la calor y el agotamiento. A los pocos días, regreso a trabajar como si nada. Una vez ya en España, a los 45 empezó a tener problemas para cargar peso y hacer esfuerzos lo que le impedía trabajar. Le hicieron las pruebas pertinentes y detectaron que hacía unos 4 o 5 años, había sufrido un gran infarto y, los datos señalaban justo a aquella perdida del conocimiento en Australia. Vivió de niño el horror de los bombardeos de la guerra, trabajó como una bestia y vivió como si nada. Él, después de manifestarse su dolencia, nos contaba que de joven cuando surgía alguna gresca, él se ponía pálido y sudaba de forma fría y notaba como si se fuese a desmayar. Recordaba que siempre le pasaba bajo circunstancias excitantes y cuando hacía esfuerzos como , cargar los haces de leña de la poda de más de 100 kilos a pulso al vagón del tren o cuando bajo tierra picaba para hacer las alcantarillas de Madrid a base de piqueta. Decía que a veces llegaba casi a perder el conocimiento medio asfixiado sin saber el por qué. Nos contaba , una vez sabido toda su situación, las cantidad de veces que en realidad pudo haber perdido la vida. No solo por la dolencia, diría yo pero, tenia muchas tareas pendientes por realizar y, vaya que si las realizó!!!
Hace 7 años- ya tantos- tengo la sensación que eran menos- se marchaban él, mi madre y mi hermana de vacaciones a Mallorca, él hablaba mucho conmigo de todo y, me dijo en voz baja sin que ellas lo escuchasen, mientras estaba sentado en su sillón; chica, no tengo ganas de hacer este viaje, no me encuentro bien, pero tu hermana no conoce Mallorca y habrá que ir ya que les hace ilusión. Allí le dio una angina de pecho y estuvo ingresado los 15 días de las vacaciones. Ellas me llamaban y él nunca se ponía al teléfono- no tenían móvil- y siempre había una excusa. Yo no quería pensar en algo trágico, pero algo me llegaba constantemente. El pidió el alta voluntaria para regresar a Madrid, a casa, sin miedo. Cuando llegaron, por la tarde después del trabajo fui a verles y en ese momento mi padre entraba al salón, tan estirado y elegante como siempre pero, en ese instante, mi corazón se encogió ya que detrás de esa presencia, estaba la presencia de la muerte.
Yo les había preparado la comida para cuando llegasen, unas albóndigas y, cuando le di el abrazo y el beso, me dijo al oído, pufff como estaban esas albóndigas, cosa seria!!! Esa misma noche, a las 3 sonó el teléfono en mi casa. Era mi madre... chica, que papa está malo, lleva unas horas fatal y está a ver si se le pasa, pero no hay manera, baja ahora mismo - yo vivo en el portal de al lado- bajé y me encontré a mi padre sentado en la cama con cara de mucho sufrimiento. Llamé a la ambulancia dándoles todos los datos referente al estado de mi padre y que hacía unos días había sufrido una angina de pecho, que vinieran volando que se estaba muriendo. Tardaron más de 40 minutos en venir, pero vino una doctora de guardia sin ningún instrumental aparente para la situación. Llamé desesperada otra vez a la ambulancia y llegaron cuando ya no hacía falta. La doctora no tenía fuerzas - le daba asco- para reanimar a mi padre y yo fui quien le intentó reanimar, yo le dí el ultimo soplo de vida y segundos después, todo acabó. Le había repetido el infarto y en esta ocasión, ya no se pudo quedar… físicamente, claro está.
A veces pienso, cuando pienso en el caso de mi padre, que de haber sabido desde siempre que estaba tan enfermo desde siempre y, valga la redundancia, posiblemente él habría vivido con miedo y ese miedo no le hubiera dejado vivir libremente como lo hizo. Viajó a Australia arrastrando a su esposa e hijos, a su familia. Trabajó como nadie y, no le tubo miedo a la excitación, ni a la pobreza, ni al amor, ni a la felicidad y demostró que una vez lo supo, ni a su corazón tubo miedo , ya que hacia bestialidades aún después con una pastillita bajo la lengua, o dos… él fue una de las personas que me enseñó que solo hay que tener miedo al miedo.
Hace 7 años- ya tantos- tengo la sensación que eran menos- se marchaban él, mi madre y mi hermana de vacaciones a Mallorca, él hablaba mucho conmigo de todo y, me dijo en voz baja sin que ellas lo escuchasen, mientras estaba sentado en su sillón; chica, no tengo ganas de hacer este viaje, no me encuentro bien, pero tu hermana no conoce Mallorca y habrá que ir ya que les hace ilusión. Allí le dio una angina de pecho y estuvo ingresado los 15 días de las vacaciones. Ellas me llamaban y él nunca se ponía al teléfono- no tenían móvil- y siempre había una excusa. Yo no quería pensar en algo trágico, pero algo me llegaba constantemente. El pidió el alta voluntaria para regresar a Madrid, a casa, sin miedo. Cuando llegaron, por la tarde después del trabajo fui a verles y en ese momento mi padre entraba al salón, tan estirado y elegante como siempre pero, en ese instante, mi corazón se encogió ya que detrás de esa presencia, estaba la presencia de la muerte.
Yo les había preparado la comida para cuando llegasen, unas albóndigas y, cuando le di el abrazo y el beso, me dijo al oído, pufff como estaban esas albóndigas, cosa seria!!! Esa misma noche, a las 3 sonó el teléfono en mi casa. Era mi madre... chica, que papa está malo, lleva unas horas fatal y está a ver si se le pasa, pero no hay manera, baja ahora mismo - yo vivo en el portal de al lado- bajé y me encontré a mi padre sentado en la cama con cara de mucho sufrimiento. Llamé a la ambulancia dándoles todos los datos referente al estado de mi padre y que hacía unos días había sufrido una angina de pecho, que vinieran volando que se estaba muriendo. Tardaron más de 40 minutos en venir, pero vino una doctora de guardia sin ningún instrumental aparente para la situación. Llamé desesperada otra vez a la ambulancia y llegaron cuando ya no hacía falta. La doctora no tenía fuerzas - le daba asco- para reanimar a mi padre y yo fui quien le intentó reanimar, yo le dí el ultimo soplo de vida y segundos después, todo acabó. Le había repetido el infarto y en esta ocasión, ya no se pudo quedar… físicamente, claro está.
A veces pienso, cuando pienso en el caso de mi padre, que de haber sabido desde siempre que estaba tan enfermo desde siempre y, valga la redundancia, posiblemente él habría vivido con miedo y ese miedo no le hubiera dejado vivir libremente como lo hizo. Viajó a Australia arrastrando a su esposa e hijos, a su familia. Trabajó como nadie y, no le tubo miedo a la excitación, ni a la pobreza, ni al amor, ni a la felicidad y demostró que una vez lo supo, ni a su corazón tubo miedo , ya que hacia bestialidades aún después con una pastillita bajo la lengua, o dos… él fue una de las personas que me enseñó que solo hay que tener miedo al miedo.
martes, 16 de agosto de 2011
Rizos de oro
Rara es la vez, cuando rara vez salgo por la noche a tomar una copa, que no me encuentre con alguien conocido o, mas concretamente, algún compañero del trabajo. Casi por número, toca, ya que son casi 600 empleados, casi todos jóvenes y expatriados que se mueven por todos los rincones y garitos de moda de Madrid. Recuerdo una ocasión en la que llegué en taxi a ¨lolita¨y la persona que cogió el taxi que yo dejaba, era Vanita, una compañera... flipante!
Lo mismo suele suceder en las vacaciones. Puedo decir que en alguna ocasión no ha sido así, pero que son más las veces que me he encontrado con alguien que al menos conozco de vista.
Ayer caminaba con mi hijo por el corazón de Cádiz, cuando nos hemos topado con un chaval que conocemos de Madrid, él es empleado de una de las tiendas Game que se dedican a la venta e intercambio de videojuegos. Mi hijo y él se han reconocido en el acto pero a mi, aunque nos hemos visto y charlado mil veces, le ha costado reconocerme, debido a mi maldito pelo rizado alocado que el ambiente del mar transforma. Me ha dicho, oye, es que no te he reconocido con ese pelo tan... y sin saber que decir, añade; ¡¡¡ asalvajado!!! justo dijo lo que monos deseaba escuchar, una critica a cerca de mi melena.
He estado una semana en la playa y cada minuto que ha ido pasando, me he ido sintiendo más ¨rara¨ ya que no me identifico con el pelo alocado rizado encrespado, con el flequillo a lo ola surfera. Puede resultar absurdo lo que digo pero, afecta a todo mi estado anímico de tal manera que, no disfruto del ambiente, todo lo veo RIZADO. Curiosamente, cuando llegué solo se me onduló ligeramente y estaba hasta bonito, pero como siempre suele suceder, cada minuto se fue apoderando de ello y según han ido pasando los días, el rizo se hacía más y más descontrolable y rizado hasta desde la raíz. Según el ambiente se apodera , sí, apodera, de mi pelo, es como si fuese absorbiendo poco a poco también mi energía y noto como me debilito en general. Me salen ojeras grises y me demacro que de qué manera. Me comparo con los hierros de las barandillas del puerto, que poco a poco se corroen con el salitre del mar. Estos días, como hemos estado en el centro de Cádiz, nos venía muy bien ir a la playa de la Caleta, es la playa del barrio, más bien, forma parte del barrio. Allí, las gentes se juntan a pasar el día, muchísimos lo pasan allí al completo y muchos se quedan hasta la noche. Es como un anexo de sus casas y se les ve disfrutando y felices de verdad. Juegan a las cartas, comen, beben, charlan, se enamoran, riñen... Todos tienen el mimos tono de bronceado, parece como si todos empezasen a bajar a la playa el mismo día y hora y, posiblemente, así sea. Debido a mi rollo con el pelo, he puesto mayor atención en el pelo de las gentes de la zona, casi nadie se tiñe, al menos no de rubio y curiosisimamente, después del análisis exhaustivo que he hecho, rara es la persona que tenga el pelo rizado. Puede que una o dos tenga una melena ligeramente ondulada y un par de señoras rizado por una permanente pero, nadie tiene el pelo como el mío..... :- (( ni aun estando a pié de playa. He pensado que este ¨fenómeno¨ se debe a que todos son de la misma zona, Gaditanos puros y por naturaleza de cabello liso. Si he visto algún que otro ricillo por las calles pero , no era un rizo de la zona, sino visiblemente extranjero. No se me ocurrió hacer esta observación en otros lugares de distinto litoral pero, os aseguro que no lo haré, al menos, en muuuuucho tiempo.
Acabo de llegar a casa y, estoy resucitando jooo, se que soy meseteña de los pies a la cabeza!! nunca mejor dicho jejejeje
Lo mismo suele suceder en las vacaciones. Puedo decir que en alguna ocasión no ha sido así, pero que son más las veces que me he encontrado con alguien que al menos conozco de vista.
Ayer caminaba con mi hijo por el corazón de Cádiz, cuando nos hemos topado con un chaval que conocemos de Madrid, él es empleado de una de las tiendas Game que se dedican a la venta e intercambio de videojuegos. Mi hijo y él se han reconocido en el acto pero a mi, aunque nos hemos visto y charlado mil veces, le ha costado reconocerme, debido a mi maldito pelo rizado alocado que el ambiente del mar transforma. Me ha dicho, oye, es que no te he reconocido con ese pelo tan... y sin saber que decir, añade; ¡¡¡ asalvajado!!! justo dijo lo que monos deseaba escuchar, una critica a cerca de mi melena.
He estado una semana en la playa y cada minuto que ha ido pasando, me he ido sintiendo más ¨rara¨ ya que no me identifico con el pelo alocado rizado encrespado, con el flequillo a lo ola surfera. Puede resultar absurdo lo que digo pero, afecta a todo mi estado anímico de tal manera que, no disfruto del ambiente, todo lo veo RIZADO. Curiosamente, cuando llegué solo se me onduló ligeramente y estaba hasta bonito, pero como siempre suele suceder, cada minuto se fue apoderando de ello y según han ido pasando los días, el rizo se hacía más y más descontrolable y rizado hasta desde la raíz. Según el ambiente se apodera , sí, apodera, de mi pelo, es como si fuese absorbiendo poco a poco también mi energía y noto como me debilito en general. Me salen ojeras grises y me demacro que de qué manera. Me comparo con los hierros de las barandillas del puerto, que poco a poco se corroen con el salitre del mar. Estos días, como hemos estado en el centro de Cádiz, nos venía muy bien ir a la playa de la Caleta, es la playa del barrio, más bien, forma parte del barrio. Allí, las gentes se juntan a pasar el día, muchísimos lo pasan allí al completo y muchos se quedan hasta la noche. Es como un anexo de sus casas y se les ve disfrutando y felices de verdad. Juegan a las cartas, comen, beben, charlan, se enamoran, riñen... Todos tienen el mimos tono de bronceado, parece como si todos empezasen a bajar a la playa el mismo día y hora y, posiblemente, así sea. Debido a mi rollo con el pelo, he puesto mayor atención en el pelo de las gentes de la zona, casi nadie se tiñe, al menos no de rubio y curiosisimamente, después del análisis exhaustivo que he hecho, rara es la persona que tenga el pelo rizado. Puede que una o dos tenga una melena ligeramente ondulada y un par de señoras rizado por una permanente pero, nadie tiene el pelo como el mío..... :- (( ni aun estando a pié de playa. He pensado que este ¨fenómeno¨ se debe a que todos son de la misma zona, Gaditanos puros y por naturaleza de cabello liso. Si he visto algún que otro ricillo por las calles pero , no era un rizo de la zona, sino visiblemente extranjero. No se me ocurrió hacer esta observación en otros lugares de distinto litoral pero, os aseguro que no lo haré, al menos, en muuuuucho tiempo.
Acabo de llegar a casa y, estoy resucitando jooo, se que soy meseteña de los pies a la cabeza!! nunca mejor dicho jejejeje
martes, 9 de agosto de 2011
Un caso cualquiera
Se dice que, la vida hay que vivirla en sus distintas etapas, correlativamente, siguiendo el transito de esta , que se rige por el reloj biológico que se pone en funcionamiento en el momento en que nos engendramos, o, posiblemente, antes de...
Cuando vi la película ¨el curioso caso de Benjamin Button¨ quede impactada por esta historia inenarrable y extraordinaria. La premisa de la película, descuajaringa toda idea de cualquier relación o sentimiento y, del significado de la vida como tal. Aunque solo se trata de una película y el relato es lo que es, me siento muy identificada con este. Obviamente no estoy rejuveneciendo , pero, si considero que he vivido la vida siguiendo como todos, el transito correlativamente, pero saltándome etapas que debí haber vivido a su debido tiempo y según la evolución ¨normal¨ del desarrollo. Donde debí llegar a los 25 o más , ya había llegado antes de los 15 pero, saltándome las vivencias correspondientes a los 12,13, 14, 15... Dejé de jugar como una niña a los 8 o puede que antes. Aunque nadie me obligaba a ello, recuerdo mi vida similar a la de un adulto, desde muy muy temprana edad. No obstante, llegó un momento, ya fuera de lugar, en el que empecé a echar de menos ciertas experiencia que no había vivido en la adolescencia y aún antes y, sentía ese hueco vació dentro de mi que lo llenaba o suplía el conocimiento que había obtenido a cambio, pero no era lo mismo. A pesar de haber vivido un tanto al revés y haber dejado de vivir de forma habitual algunos de los pasos del transito de mi vida, ello hace que hoy, en la actualidad, tenga la necesidad de vivir y sentir de la forma que debí durante muchos años atrás. Siento que aunque soy adulta 1000% algo en mi interior se despertó o regularizó y desde hace unos años, me siento como lo que no fui en su día y ello, hace que aunque tenga la edad biológica que tengo, mi espíritu se revele no dejándome sentir ahora, como debería. De alguna forma diría que, llegué a cierta edad temprana, siendo ¨vieja¨y ahora, aunque parezca absurdo, me siento más joven y con ganas de vivir que nunca. Supongo que esto que me ha sucedido y sucede, es algo común cuando no se ha vivido a su debido tiempo. Tengo que agradecer a la vida que me esté brindando la oportunidad de vivir esta etapa permitiéndome sentir y ser hoy, como cuando tenía 25 años menos o, al menos, eso creo ya que hace 25 años, era ya vieja y no sé como se sentía esa edad en la realidad.
Este tiempo atrás, alguien muy querido y que me conoce desde hace tiempo me dijo algo que hirió mi corazón momentáneamente y que a la vez me llenó de alegría, ella me dijo: Sila, después del mal trato que te ha dado la vida, aun estas joven y bella, es como si te estuviese dando una segunda oportunidad a disfrutar lo que no disfrutaste... aprovechalo.
Cuando vi la película ¨el curioso caso de Benjamin Button¨ quede impactada por esta historia inenarrable y extraordinaria. La premisa de la película, descuajaringa toda idea de cualquier relación o sentimiento y, del significado de la vida como tal. Aunque solo se trata de una película y el relato es lo que es, me siento muy identificada con este. Obviamente no estoy rejuveneciendo , pero, si considero que he vivido la vida siguiendo como todos, el transito correlativamente, pero saltándome etapas que debí haber vivido a su debido tiempo y según la evolución ¨normal¨ del desarrollo. Donde debí llegar a los 25 o más , ya había llegado antes de los 15 pero, saltándome las vivencias correspondientes a los 12,13, 14, 15... Dejé de jugar como una niña a los 8 o puede que antes. Aunque nadie me obligaba a ello, recuerdo mi vida similar a la de un adulto, desde muy muy temprana edad. No obstante, llegó un momento, ya fuera de lugar, en el que empecé a echar de menos ciertas experiencia que no había vivido en la adolescencia y aún antes y, sentía ese hueco vació dentro de mi que lo llenaba o suplía el conocimiento que había obtenido a cambio, pero no era lo mismo. A pesar de haber vivido un tanto al revés y haber dejado de vivir de forma habitual algunos de los pasos del transito de mi vida, ello hace que hoy, en la actualidad, tenga la necesidad de vivir y sentir de la forma que debí durante muchos años atrás. Siento que aunque soy adulta 1000% algo en mi interior se despertó o regularizó y desde hace unos años, me siento como lo que no fui en su día y ello, hace que aunque tenga la edad biológica que tengo, mi espíritu se revele no dejándome sentir ahora, como debería. De alguna forma diría que, llegué a cierta edad temprana, siendo ¨vieja¨y ahora, aunque parezca absurdo, me siento más joven y con ganas de vivir que nunca. Supongo que esto que me ha sucedido y sucede, es algo común cuando no se ha vivido a su debido tiempo. Tengo que agradecer a la vida que me esté brindando la oportunidad de vivir esta etapa permitiéndome sentir y ser hoy, como cuando tenía 25 años menos o, al menos, eso creo ya que hace 25 años, era ya vieja y no sé como se sentía esa edad en la realidad.
Este tiempo atrás, alguien muy querido y que me conoce desde hace tiempo me dijo algo que hirió mi corazón momentáneamente y que a la vez me llenó de alegría, ella me dijo: Sila, después del mal trato que te ha dado la vida, aun estas joven y bella, es como si te estuviese dando una segunda oportunidad a disfrutar lo que no disfrutaste... aprovechalo.
jueves, 4 de agosto de 2011
Diploma por méritos
Existen cada día más empresas en las cuales se se trabaja por objetivos. Se establecen a principios de año, se revisan a mediados y , se evalúa el ¨performance¨ a finales. Según la evolución/cumplimiento de dicho performance, entre otras cosas, se gratifica económicamente a cada empleado. Este sistema , si se lleva a cabo correctamente, permite tanto al empleado, como a la patrón, carearse a mitad de año para exponer debilidades, pensamientos, inquietudes y considerar si el volumen de trabajo es llevadero etc.. A final de año se reunen nuevamente y como he comentado anteriormente, se cierra el año con un ¨rating¨ que no siempre es el esperado ya que todos pretenden el más elevado, sea cual sea el ritmo de su actuación, ya que de ahí se calcula su plus anual. Así es como más o menos se desarrolla el proceso. El empleado, lo es por dinero y, el empresario lo es por mucho más pero, si este desea que sus empleados sean productivos, debería evaluarles y gratificarles según desempeñen y de esta manera el que desee más, que lo busque, a base de su esfuerzo, de ellos solo depende obtener el beneficio máximo (en principio).
Cuando iba al cole en Australia, tenía una profesora que era una de las personas más maravillosas que he conocido en mi vida... Mrs Alder. Ella era la profesora de Inglés como segunda lengua (English Second Language ESL) a lo largo de su trayectoria, había enseñado Inglés a cientos de niños de todas las nacionalidades, entre ellos, yo. Cada día, cuando se acercaba la hora de salir, iba llamando a los niños a acercarse a su mesa con el cuaderno y cada día nos ponía a cada uno una estrellita de distinto color. Oro, plata, verde, rojo , azul, amarillo y naranja. Cada color, representaba el nivel de ejecución por parte de cada niño. El oro era el más elevado y el naranja no era el menos ya que menos, no existía. Naranja significaba, debe esforzarse más pero lo está intentando. Todos salíamos con nuestra estrellita y si deseábamos tener siempre la de oro, de nosotros dependía. Si el naranja hubiese significado un MAL ABSOLUTO, ese niño no hubiera tenido esa mínima gratificación de reconocimiento a su ligero esfuerzo- aunque posiblemente ficticio- y se hubiera ido a casa desmotivado sin ganas de realmente superarse al día siguiente, o al otro. Recuerdo que todos los de la clase llegamos a conseguir al menos una estrella de oro.
Solo tengo un hijo con lo cual, no he podido experimentar como madre la teoría de Mrs Alder pero, creo que, de haber tenido varios hijos, su método hubiese sido el elegido ya que, así, como ella actuaba, es como creo que debe ser. Cuando varios hijos estudian y conviven en familia, no solo se debe gratificar al mejor estudiante, se le debe gratificar de distinta manera por sus buenos resultados pero, a los demás, por otras aptitudes. Seguro que si no es buen estudiante, tiene los cuadernos limpios y con buena caligrafía. O es bueno en dibujo,o, es un gran gimnasta ,o, le falta un poco para aprobar matemáticas. El esfuerzo debe ser premiado y, el fracaso, no acentuado. Si se acentúa, se crea la idea fija de que no podrá llegar y al final del día, no llegará. Puede que no llegue nunca, pero por supuesto que al menos, si no llega, que tenga la mente limpia de perjuicios y negatividad para que en un futuro, si es que llega el caso, no esté tan frustrado que no pueda continuar, si lo desea. Si se castiga al fracasado, el triunfante considera su triunfo como una roca aplastante hacía el fracasado creándose un odio que perdurará eternamente y que habremos creado nosotros, los padres. No solo en cuestión de estudios se debe aplicar esta "ley" sino a nivel general para no crear entre nuestros hijos, esas rivalidades de quien es el mejor o a quien ellos llegan a creer, que les quiere más que uno o a otro. Este año, ha sido el peor en términos escolares para mi hijo y, precisamente por eso, y como el no es culpable y, aunque lo fuera, siempre tengo algo importante por lo que gratificar le y eso es EL.Con lo cual, le he comprado una bici nueva, y nos vamos unos días a Cádiz!
Cuando iba al cole en Australia, tenía una profesora que era una de las personas más maravillosas que he conocido en mi vida... Mrs Alder. Ella era la profesora de Inglés como segunda lengua (English Second Language ESL) a lo largo de su trayectoria, había enseñado Inglés a cientos de niños de todas las nacionalidades, entre ellos, yo. Cada día, cuando se acercaba la hora de salir, iba llamando a los niños a acercarse a su mesa con el cuaderno y cada día nos ponía a cada uno una estrellita de distinto color. Oro, plata, verde, rojo , azul, amarillo y naranja. Cada color, representaba el nivel de ejecución por parte de cada niño. El oro era el más elevado y el naranja no era el menos ya que menos, no existía. Naranja significaba, debe esforzarse más pero lo está intentando. Todos salíamos con nuestra estrellita y si deseábamos tener siempre la de oro, de nosotros dependía. Si el naranja hubiese significado un MAL ABSOLUTO, ese niño no hubiera tenido esa mínima gratificación de reconocimiento a su ligero esfuerzo- aunque posiblemente ficticio- y se hubiera ido a casa desmotivado sin ganas de realmente superarse al día siguiente, o al otro. Recuerdo que todos los de la clase llegamos a conseguir al menos una estrella de oro.
Solo tengo un hijo con lo cual, no he podido experimentar como madre la teoría de Mrs Alder pero, creo que, de haber tenido varios hijos, su método hubiese sido el elegido ya que, así, como ella actuaba, es como creo que debe ser. Cuando varios hijos estudian y conviven en familia, no solo se debe gratificar al mejor estudiante, se le debe gratificar de distinta manera por sus buenos resultados pero, a los demás, por otras aptitudes. Seguro que si no es buen estudiante, tiene los cuadernos limpios y con buena caligrafía. O es bueno en dibujo,o, es un gran gimnasta ,o, le falta un poco para aprobar matemáticas. El esfuerzo debe ser premiado y, el fracaso, no acentuado. Si se acentúa, se crea la idea fija de que no podrá llegar y al final del día, no llegará. Puede que no llegue nunca, pero por supuesto que al menos, si no llega, que tenga la mente limpia de perjuicios y negatividad para que en un futuro, si es que llega el caso, no esté tan frustrado que no pueda continuar, si lo desea. Si se castiga al fracasado, el triunfante considera su triunfo como una roca aplastante hacía el fracasado creándose un odio que perdurará eternamente y que habremos creado nosotros, los padres. No solo en cuestión de estudios se debe aplicar esta "ley" sino a nivel general para no crear entre nuestros hijos, esas rivalidades de quien es el mejor o a quien ellos llegan a creer, que les quiere más que uno o a otro. Este año, ha sido el peor en términos escolares para mi hijo y, precisamente por eso, y como el no es culpable y, aunque lo fuera, siempre tengo algo importante por lo que gratificar le y eso es EL.Con lo cual, le he comprado una bici nueva, y nos vamos unos días a Cádiz!
martes, 2 de agosto de 2011
ZONA CERO / GROUND ZERO
Zona cero : La expresión Zona cero surge como traducción de la expresión Inglesa Ground zero. Ésta tiene su primer uso en relación al Proyecto Manhattan y el bombardeo de las ciudades Japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Así, el diccionario de Inglés Oxford usa este término definiendolo como la parte de tierra o suelo inmediatamente debajo de una explosión de bomba y sobre todo en caso de un arma nuclear. A partir de entonces, la prensa tiende a usar esta expresión para designar la zona de mayor alcance o debastación en tragedias, accidentes y ataques de casi cualquier tipo, como podrían ser maremotos, terremotos etc..
(Datos recogidos de la Wikipedia)
Durante años, dejé que un bombardero planeara sobre mi cada día y , el temor a moverme y ser descubierta, y bombardeada, casi me convierte en zona cero. Esa zona la cual generalmente, es tan debastada que difícilmente vuelve a resurgir, al menos, no apta para ser operativa y mucho menos, fertil. Un día, sin pensarlo, según planeaba de nuevo sobre mi, con una simple pedrada bien acertada, pude derribar al enemigo. Este, no era tan poderoso, era yo quien le hacía así. ElB29 no llevaba bombas en su bodega pero yo las imaginaba y ello era suficiente para permancer a su merced.
A todos nos sobre vuela alguna vez un B-29 que se puede llamar; desamor, amor, amistad, trabajo, esposo, esposa, hijos, convicciones, pensamientos, recuerdos,religión, espiritualidad, cuerpo... VIDA. Todo aquello que de alguna forma nos condicione, somos nosotros los que aportamos la munición, en nuestras manos está calibrarla a la baja, ya que por defecto, cuanto más grande el proyectil, mas eficaz es y este sera la opción elegida. Parece que gusta sacar de quicio las cosas al máximo, dramatizar, sufrir, desesperar por hechos que sucedieron y que no pudimos dominar. Sentimientos que se retuercen en nuestro interior que no nos dejan vivir pero que a la vez, no quisieramos vivir con ellos. Recuerdos oscuros que recuperamos una y otra vez, precisamente cuando peor nos sentimos, para acentuar aun más nuestra miseria. Por qué no inventarnos una munición de fogueo, de esta forma, el B-29 solo será una sombra en la oscuridad y podremos observar como sale el sol cada día y decidir si queremos que brille o no, en esa zona cero.
(Datos recogidos de la Wikipedia)
Durante años, dejé que un bombardero planeara sobre mi cada día y , el temor a moverme y ser descubierta, y bombardeada, casi me convierte en zona cero. Esa zona la cual generalmente, es tan debastada que difícilmente vuelve a resurgir, al menos, no apta para ser operativa y mucho menos, fertil. Un día, sin pensarlo, según planeaba de nuevo sobre mi, con una simple pedrada bien acertada, pude derribar al enemigo. Este, no era tan poderoso, era yo quien le hacía así. ElB29 no llevaba bombas en su bodega pero yo las imaginaba y ello era suficiente para permancer a su merced.
A todos nos sobre vuela alguna vez un B-29 que se puede llamar; desamor, amor, amistad, trabajo, esposo, esposa, hijos, convicciones, pensamientos, recuerdos,religión, espiritualidad, cuerpo... VIDA. Todo aquello que de alguna forma nos condicione, somos nosotros los que aportamos la munición, en nuestras manos está calibrarla a la baja, ya que por defecto, cuanto más grande el proyectil, mas eficaz es y este sera la opción elegida. Parece que gusta sacar de quicio las cosas al máximo, dramatizar, sufrir, desesperar por hechos que sucedieron y que no pudimos dominar. Sentimientos que se retuercen en nuestro interior que no nos dejan vivir pero que a la vez, no quisieramos vivir con ellos. Recuerdos oscuros que recuperamos una y otra vez, precisamente cuando peor nos sentimos, para acentuar aun más nuestra miseria. Por qué no inventarnos una munición de fogueo, de esta forma, el B-29 solo será una sombra en la oscuridad y podremos observar como sale el sol cada día y decidir si queremos que brille o no, en esa zona cero.
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