Una gran empresa, precisa de los mejores directivos/dirigentes y, descendiendo gerárquicamente, éstos, deben ir seleccionando a los candidatos que mejor cualificados esten para cada puesto existente y, una vez empleados, conseguir la gran tarea pero gratificante, de convertir a esos empleados en mentes con actos autónomos capaces de conseguir los mejores resultados. Esto llega a través de una buena formación y prácticas relacionadas a cada área o sector. Llegado el momento, una vez superados estos pasos imprescindibles, llega el momento de depositar en estos empleados toda la confianza para que desarrollen plenamente el conocimiento adquirido. Esto se consigue, delegando. No es fácil delegar ya que ello implica perder de alguna forma el control absoluto del barco ,aunque a la vez, este control que no queremos perder no trate solo de no confiar en otros para ejercer, sino que está asociado más bien a nuestra propia inseguridad. Hay que aprender a hacerlo, ya que de no llegar a conseguir este importante paso, la empresa se iría al traste ya que ésta, no solo puede constar de directivos, necesita del grupo al completo, para mantenerse y crecer. Lo importante de delegar( siempre con algún método de control/medición de gestión) es que se crea en el delegado, un estado de autoestima y autorivalidad en conseguir el objetivo impuesto, en llegar a la meta por sí mismo. En esa meta, todos se encuentran para evaluar los logros en equipo. Sí, en equipo, ya que de ser en su totalidad logros unitarios, no sería una empresa y en breve, sucumbiría en la nada. Una empresa sólida, trata de el trabajo y esfuerzo de cada individuo, pero con un unico propósito u objetivo, para todos.
El mundo está formado por miles de millones de empresas muy especiales, únicas.
No estoy segura, pero si en España se calcula que existen unos 17 millones de hogares y, si al menos el 75% de éstos está formado por familias, suman unas 12.750.000. Si este porcentaje lo multiplicamos a escala sobre el resto del mundo la cifra es asombrosa. Estas empresas, cada una de ellas tienen el mismo nombre y, éste es: FAMILIA.
Dos futuros Gerentes se encuentran en la calle y deciden formar sociedad.
Ellos consideran que están capacitados para tal empresa y consolidan el trato(matrimonio/unión). Llega el momento de aumentar la plantilla (los hijos) y, a diferencia de lo que sucede en una empresa convencional, estos empleados que contratamos, no traen un currículum vitae en mano, no les podemos seleccionar de entre miles de candidatos y, debemos asumir y aceptar sus defectos y virtudes, como propias. A cada uno de ellos, se les debe formar unica y exclusivamente de acuerdo a sus posibilidades y no en cuanto a nuestros deseos. Se les debe motivar, reprender, apreciar, entender y comprender y que comprendan, que forman parte de un gran equipo y que mientras permanezcan en esta empresa, todos son la misma cosa y, a esta "cosa" hay que respetarla. En esta empresa, la meta de los directivos es la de enriquecer el curriculum vitae de los empleados y llegado el momento preciso, haber cumplido con los requisitos esenciales de gerente y delegar sin esperar nada a cambio por el tiempo empleado, por la paciencia, por los disgustos, por las noches sin dormir, por las privaciones que conlleva ser directivo, en general. Nada es tan gratificante como saber que estos empleados han adquirido el conocimiento y autonomía suficiente y engordado su currículum, y que ejercerán como responsables y gerentes de su propia empresa. Su vida.
viernes, 7 de octubre de 2011
martes, 4 de octubre de 2011
Adversidad
No es que le encuentre lógica a cada reacción o aptitud del ser humano, pero, se sabe que, nadie es totalmente dueño de sus actos, en ocasiones, ya que, los miles de factores que nos rodean son los que moldean y vuelven a moldear nuestro carácter. Las circunstancias por las que pasamos a diario son en gran parte las causantes de nuestra forma de ser ,o, no ser..
La otra noche, según regresaba de dar una vuelta con mi hijo, me sorprendió el comportamiento de una persona... bueno, nos sorprendió a ambos ya que automáticamente nos miramos el uno al otro con la misma cara de asombro.
En un esquinazo, bajo la luz amarillenta de una farola, había un grupo de adultos alrededor de una personita que no levantaba más de 90cms del suelo y que no tendría más de 3 años. Este, un niño, lloraba y moqueaba a mansalva y, echaba la cabeza hacia atrás dejando el cuello completamente suelto, sin sujeción , los ojos medio en blanco y la boca abierta llena de baba. Una mujer, estaba agachada, de rodillas agarrándole de los hombros, preguntándole que por qué siempre hacía eso... que el médico les había dicho que él no estaba malito y que no tenía porqué ponerse así siempre. El niño, en su llantina, miró a la mujer, que resultó ser su madre y la dijo; lo hago para hacerte de sufrir. Ella, la mujer, la madre, se levantó y sin emitir el menor sonido ni hacer el más mínimo gesto, se dio la vuelta y empezó a caminar, alejándose de aquella escena caminando con rapidez, con cara de horror, lástima, odio, asombro, agarrándose la cabeza y entremetiendo los dedos en pelo, tirando hacia atrás. Allí quedaron los otros, uno de ellos, el padre que, por lo que pude observar, no se marchó él también abandonando al niño, no sé porqué no. No puedo imaginar lo que esos padres pensaron en ese momento impactante cuando el niño les confesó el motivo por el cual lloraba y que auto- provocaba ese estado a cada rato y, según parecía, lo venía haciendo desde hacía bastante tiempo. Todos sabemos que las personas intentamos llamar la atención precisamente cuando carecemos de ella. Nos manifestamos de mil maneras para hacernos ver y sentir. Provocamos nuestra propia enfermedad si es preciso... mil artimañas con tal de “sobrevivir” con nuestros complejos y necesidades innecesarias.
Recuerdo esos momentos cuando era pequeña en los cuales me sentía que no sentía nada, que no sabía que me pasaba; era aburrimiento, soledad, mimo... o tan solo era esa etapa que todos pasamos de la niñez en la cual ni estamos ni dejamos de estar en este mundo, esa extraña sensación “burbuja” en la que lo sonoro y lo insonoro son la misma cosa. Comportarse sin saber porque o porque no, de esta o de aquella manera, es lo más normal sin saber que sentimiento se le está aplicando a los actos, pero, lo de este niño, que pude ver en la mirada que dirigía a su madre como realmente sabía lo que era el estado de sufrimiento y, como con su comportamiento reiterado, hacía de sufrir a propósito a su madre.
Siempre pensé que hay ciertos sentidos ,o, sentimientos que solo se van aprendiendo, interpretando o, desarrollando a partir de cierta edad o, según que experiencias pero, este niño rompió esos esquemas por completo ya que no me cuadra que un niño tan pequeño sepa lo que es el sufrimiento de tal manera que lo sepa identificar y poner nombre y ante todo, saber como mostrarse para hacer sufrir y, quererlo hacer a la persona que supuestamente, mas le quiere y a quien en esa precisa etapa de la vida, él más debería querer.
La otra noche, según regresaba de dar una vuelta con mi hijo, me sorprendió el comportamiento de una persona... bueno, nos sorprendió a ambos ya que automáticamente nos miramos el uno al otro con la misma cara de asombro.
En un esquinazo, bajo la luz amarillenta de una farola, había un grupo de adultos alrededor de una personita que no levantaba más de 90cms del suelo y que no tendría más de 3 años. Este, un niño, lloraba y moqueaba a mansalva y, echaba la cabeza hacia atrás dejando el cuello completamente suelto, sin sujeción , los ojos medio en blanco y la boca abierta llena de baba. Una mujer, estaba agachada, de rodillas agarrándole de los hombros, preguntándole que por qué siempre hacía eso... que el médico les había dicho que él no estaba malito y que no tenía porqué ponerse así siempre. El niño, en su llantina, miró a la mujer, que resultó ser su madre y la dijo; lo hago para hacerte de sufrir. Ella, la mujer, la madre, se levantó y sin emitir el menor sonido ni hacer el más mínimo gesto, se dio la vuelta y empezó a caminar, alejándose de aquella escena caminando con rapidez, con cara de horror, lástima, odio, asombro, agarrándose la cabeza y entremetiendo los dedos en pelo, tirando hacia atrás. Allí quedaron los otros, uno de ellos, el padre que, por lo que pude observar, no se marchó él también abandonando al niño, no sé porqué no. No puedo imaginar lo que esos padres pensaron en ese momento impactante cuando el niño les confesó el motivo por el cual lloraba y que auto- provocaba ese estado a cada rato y, según parecía, lo venía haciendo desde hacía bastante tiempo. Todos sabemos que las personas intentamos llamar la atención precisamente cuando carecemos de ella. Nos manifestamos de mil maneras para hacernos ver y sentir. Provocamos nuestra propia enfermedad si es preciso... mil artimañas con tal de “sobrevivir” con nuestros complejos y necesidades innecesarias.
Recuerdo esos momentos cuando era pequeña en los cuales me sentía que no sentía nada, que no sabía que me pasaba; era aburrimiento, soledad, mimo... o tan solo era esa etapa que todos pasamos de la niñez en la cual ni estamos ni dejamos de estar en este mundo, esa extraña sensación “burbuja” en la que lo sonoro y lo insonoro son la misma cosa. Comportarse sin saber porque o porque no, de esta o de aquella manera, es lo más normal sin saber que sentimiento se le está aplicando a los actos, pero, lo de este niño, que pude ver en la mirada que dirigía a su madre como realmente sabía lo que era el estado de sufrimiento y, como con su comportamiento reiterado, hacía de sufrir a propósito a su madre.
Siempre pensé que hay ciertos sentidos ,o, sentimientos que solo se van aprendiendo, interpretando o, desarrollando a partir de cierta edad o, según que experiencias pero, este niño rompió esos esquemas por completo ya que no me cuadra que un niño tan pequeño sepa lo que es el sufrimiento de tal manera que lo sepa identificar y poner nombre y ante todo, saber como mostrarse para hacer sufrir y, quererlo hacer a la persona que supuestamente, mas le quiere y a quien en esa precisa etapa de la vida, él más debería querer.
sábado, 1 de octubre de 2011
Con A mayúscula

Rara vez me pongo ¨joyas¨, - por llamarles de alguna manera- las veo expuestas en los escaparates de las joyerías y paso de largo, no me llaman la atención. También las veo cuando las llevan puestas otros y, algunas hasta me parecer bonitas pero, en mi, no me gustan. En alguna ocasión me he puesto alguna para un rato pero, enseguida me lo quito ya que me hace sentir extraña. Solo llevo unos pendientes, siempre los mismos, los de la comunión y, no es por el hecho de memorar el acto por lo que los llevo, sino porque me los compró mi madre con todo es esfuerzo y amor del mundo. Me los he quitado unas cuantas veces y estos, en cambio, no soporto no llevarlos. Tampoco llevo reloj.
Hace unos años, pagué para que me hicieran una joya. Algo muy sencillo, de un material no noble aunque sí inalterable, al menos, mientras yo exista. No es que quiera poder quitarmelo a ratos, que no es el caso, es que no puedo. Nadie me lo puede pedir prestado y, nadie me lo puede robar. Se trata de un tatuaje... que aunque es de tamaño reducido, es enorme en significado. Elegí cuidadosamente donde lo quería... mano izquierda, dedo corazón, flujo sanguíneo brazo arriba y, directo al corazón. Se trata de una inicial, la A. Podría haber sido la Z, la O, la P... pero solo la A tiene ese significado que lo significa todo para mi y es ,el nombre de mi hijo, Arturo. A la vez, la A , es dueña de muchas otras palabras que son mis favoritas, como lo son; Alfa, amor, amistad, amnistía, amanecer, amparo, abrazar, acariciar,aire, agua, astro, alheña, alivio, amalgama, allegado, abuelo, abuela, abeja, altruista, austral y, muchas muchas más. Se que la A es dueña de otras palabras que podrían y pueden ¨aplastar¨a estas que he mencionado pero, esas, en esta ocasión las mantengo en otro saco y no merecen mención. La A es mi favoritA. Curiosamente, existen personas y cosas en mi vida que son o han sido importantes para mi , pertenecientes a este grupo de la A. Trabajo en una empresa cuyo nombre empieza por A. Hay compañeros que me han visto la A tatuada y, a algunos se les ocurre gastar la misma broma diciendo que soy la empleada más corporativa que existe. A la gente, les encanta sonsacarme discretamente si es la inicial del nombre de un hombre y, les digo que, poco a poco, sí, se va convirtiendo en un gran hombre. Que se trata de la inicial de mi hijo ,ya que nunca me tatuaría ,conscientemente,la de ningún hombre. La vida da vueltas y es irónica conmigo y con esto de la A ya que, desde hace meses, no solo responde al nombre de mi hijo, sino al de la persona con quien comparto mi vida, mi otro Arturo, el grande , en edad. Cada día, me gusta más mi A, por todo lo bueno que para mi representA.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Elaboración propia
Me suelo decepcionar ante la falta de dedicación y/o, ante la mala o nula elaboración, en términos generales.
No solo un buen guiso requiere de esa dedicación y esmerada elaboración. No solo una obra de arte, ni un traje de alta costura, ni tampoco la talla de un diamante de 6 kilates en forma radiant o, brillante o, un Chateau Petrus. Todo acto, todo, merece y precisa de esos esenciales; dedicación y esmerada elaboración.
Una buena película, una estupenda representación teatral, una obra literaria, unas croquetas crujientes pero cremosas, unas albóndigas bien fritas pero que no reboten, un buen cocido a fuego lento en su puchero de barro, unos besos dulces y jugosos, las caricias sedosas pero que dejan huella. Cuando las cosas están bien hechas, la satisfacción tanto de los resultados obtenidos como el resultado que ejerce en los demás es satisfactorio hasta el grado que, no tiene uno que pensar en ello más y, fluye y, nos hace fluir. Es como pasar página sin necesidad de volver a retroceder. Es pasar página satisfactoriamente sin tener que volver a rectificar lo errado, sin intentar concluir lo inconcluso. Es hacerlo siempre, lo mejor posible, pero de verdad. De verdad, sin cosmética.
Esto que he explicado , forma parte de la lógica que aplico a lo siguiente:
Me he preguntado muchas veces en los últimos años, porqué me siento tan conforme con la muerte de mis padres. Ahora, lo sé.
Sé porqué no echo en falta a mis padres que tanto amaba, no, no amaba, amo. Sé porqué pienso en ellos sin que me duela. Sé, porqué no me siento huertana. Sé muchas cosas que no tienen interpretación referente a esto que siento. Se, que nada dejaron pendiente, al menos bajo mi juicio. Sé, que todo aquello que elaboraron, fue con esmerada dedicación. Sé que le pusieron la sal y la pimienta en la medida que ellos pudieron o, comprendieron. Se que hasta el ultimo momento, estaban en su lugar. Se que aun lo están. Sé que las páginas que ellos iban pasando, no había necesidad de volverlas a leer. Se que no necesito leerlas hoy. Se que nada tengo que reclamarles y por ello, estoy satisfecha y feliz ya que ellos, cumplieron su misión.
Que buenas están tus croquetas, me dijo el otro día mi hijo...
No solo un buen guiso requiere de esa dedicación y esmerada elaboración. No solo una obra de arte, ni un traje de alta costura, ni tampoco la talla de un diamante de 6 kilates en forma radiant o, brillante o, un Chateau Petrus. Todo acto, todo, merece y precisa de esos esenciales; dedicación y esmerada elaboración.
Una buena película, una estupenda representación teatral, una obra literaria, unas croquetas crujientes pero cremosas, unas albóndigas bien fritas pero que no reboten, un buen cocido a fuego lento en su puchero de barro, unos besos dulces y jugosos, las caricias sedosas pero que dejan huella. Cuando las cosas están bien hechas, la satisfacción tanto de los resultados obtenidos como el resultado que ejerce en los demás es satisfactorio hasta el grado que, no tiene uno que pensar en ello más y, fluye y, nos hace fluir. Es como pasar página sin necesidad de volver a retroceder. Es pasar página satisfactoriamente sin tener que volver a rectificar lo errado, sin intentar concluir lo inconcluso. Es hacerlo siempre, lo mejor posible, pero de verdad. De verdad, sin cosmética.
Esto que he explicado , forma parte de la lógica que aplico a lo siguiente:
Me he preguntado muchas veces en los últimos años, porqué me siento tan conforme con la muerte de mis padres. Ahora, lo sé.
Sé porqué no echo en falta a mis padres que tanto amaba, no, no amaba, amo. Sé porqué pienso en ellos sin que me duela. Sé, porqué no me siento huertana. Sé muchas cosas que no tienen interpretación referente a esto que siento. Se, que nada dejaron pendiente, al menos bajo mi juicio. Sé, que todo aquello que elaboraron, fue con esmerada dedicación. Sé que le pusieron la sal y la pimienta en la medida que ellos pudieron o, comprendieron. Se que hasta el ultimo momento, estaban en su lugar. Se que aun lo están. Sé que las páginas que ellos iban pasando, no había necesidad de volverlas a leer. Se que no necesito leerlas hoy. Se que nada tengo que reclamarles y por ello, estoy satisfecha y feliz ya que ellos, cumplieron su misión.
Que buenas están tus croquetas, me dijo el otro día mi hijo...
martes, 27 de septiembre de 2011
La parodia humana
Cuando se finge amor, se corre el riesgo de llegar a sentirlo. Quien parodia sin las debidas precauciones acaba siendo víctima de su propia astucia. Y aunque las tome, acaba siendo víctima igualmente. Ya lo dijo Pascal: “Es casi imposible fingir que se ama, sin transformarse en amante”.
Solía salir al “backyard” - jardín trasero- cada tarde. Eran unos 2000 metros y éste y todos los jardines del barrio eran anexos de un bosquecillo. Cogía mi mantita y me tumbaba en la hierba panza arriba cerraba los ojos e imaginaba que tenía poderes para atraer a los animales a mi lado. Los Koalas con su olorcito peculiar bajaban de los eucaliptos a tumbarse conmigo en la mantita y les acariciaba y abrazaba. Los wallabies siempre se arrimaban a husmear y sentía el aire que salía de sus enormes narizotas y cómo sus bigotes acariciaban mi mejilla. La Kookaburra cantaba como loca cuando percibía que algún peligro nos acechaba, como podría ser una serpiente de moqueta – carpet snake- o una iguana. Al rato, me levantaba y hacía una gira por el bosquecillo acompañada de todos ellos y jugábamos y, hasta teníamos nuestras conversaciones que obviamente, yo dirigía a mi antojo. A veces, solía vestir de “genio” y me metía en la botella, esto, después de haber visto un episodio de ¨mi querida genio¨. También era la mujer más hermosa del mundo, cada vez que me ponía los tacones de mi madre y me pinta los labios con su carmín carmesí.
Todos hemos tenido fantasías, y no solo a lo largo de la niñez. Pueden llegar a sentirse de tal manera, que rozan la realidad o, casi diría que superan la misma, a veces. Que es lo que nos hace diferenciar la realidad de lo meramente imaginario?
Lo es a caso la presencia de lo material o, lo material lo percibimos precisamente a través de la imaginación en sí? La realidad no lo es tanto, sino como cada uno la percibe,con lo cual, a caso se le puede llamar real. Las historias no lo son tanto como se viven, sino cómo se cuentan, ya qué, una vez vividas, la mente, acompañada de sus aleccionadas, la memoria y la imaginación, son las verdaderas fuentes que nos permiten revivir la realidad ya que esta, tan solo existe mientras está sucediendo y, no siempre. La imaginación es la que decora cada instante con sus mañas y consigue que creamos en lo que llamamos la realidad. Realmente, que sabe nadie...
Solía salir al “backyard” - jardín trasero- cada tarde. Eran unos 2000 metros y éste y todos los jardines del barrio eran anexos de un bosquecillo. Cogía mi mantita y me tumbaba en la hierba panza arriba cerraba los ojos e imaginaba que tenía poderes para atraer a los animales a mi lado. Los Koalas con su olorcito peculiar bajaban de los eucaliptos a tumbarse conmigo en la mantita y les acariciaba y abrazaba. Los wallabies siempre se arrimaban a husmear y sentía el aire que salía de sus enormes narizotas y cómo sus bigotes acariciaban mi mejilla. La Kookaburra cantaba como loca cuando percibía que algún peligro nos acechaba, como podría ser una serpiente de moqueta – carpet snake- o una iguana. Al rato, me levantaba y hacía una gira por el bosquecillo acompañada de todos ellos y jugábamos y, hasta teníamos nuestras conversaciones que obviamente, yo dirigía a mi antojo. A veces, solía vestir de “genio” y me metía en la botella, esto, después de haber visto un episodio de ¨mi querida genio¨. También era la mujer más hermosa del mundo, cada vez que me ponía los tacones de mi madre y me pinta los labios con su carmín carmesí.
Todos hemos tenido fantasías, y no solo a lo largo de la niñez. Pueden llegar a sentirse de tal manera, que rozan la realidad o, casi diría que superan la misma, a veces. Que es lo que nos hace diferenciar la realidad de lo meramente imaginario?
Lo es a caso la presencia de lo material o, lo material lo percibimos precisamente a través de la imaginación en sí? La realidad no lo es tanto, sino como cada uno la percibe,con lo cual, a caso se le puede llamar real. Las historias no lo son tanto como se viven, sino cómo se cuentan, ya qué, una vez vividas, la mente, acompañada de sus aleccionadas, la memoria y la imaginación, son las verdaderas fuentes que nos permiten revivir la realidad ya que esta, tan solo existe mientras está sucediendo y, no siempre. La imaginación es la que decora cada instante con sus mañas y consigue que creamos en lo que llamamos la realidad. Realmente, que sabe nadie...
jueves, 22 de septiembre de 2011
Desenlace
La vida nace y muere y, durante ese paréntesis damos comienzo y ponemos fin a infinidad de proyectos ya que la vida se desarrolla partiendo de ellos, la vida es una ristra sinfín de proyectos en desarrollo. Estos proyectos, no sabemos a ciencia cierta cuando van a iniciarse y, a veces, comienzan sin saber que así ha sido y, lo más emocionate es no saber su fecha de caducidad.
Entre los proyectos más importantes del hombre, se encuentra el de construir una familia e intentar llegar a la estabilidad en el amplio sentido de la palabra. Este al igual que otro de los proyectos de la vida- y no me refiero a montar una PYME o comprar un coche- se inicia sin fecha de caducidad pues de saberlo, no se iniciaría o al menos no con tanto énfasis, especialmente si sabemos que el final siempre suele ser traumático y el ser humano siempre pretende evitar este estado anímico y, por ello, nunca se evolucionaría. Al no evolucionar y pensando en ese final, se dejaría de contribuir y a la vez se limitaría uno a si mismo a no disfrutar de lo que esos inicios de proyecto pudiese llegar a proporcionarle a lo largo y, entre el paréntesis.
Hoy en día ya se predetermina que la posibilidad de la fecha de caducidad de una relación en pareja es según estadísticas ,no demasiado extensa, conllevando esto a un elevado estado de predisposición al fracaso. Básicamente se plantean relaciones con una estructura meramente económico/social, excluyendo los principios básicos de la misma, modificándolos según tendencias.
Me pregunto una y otra vez, por qué nos empeñamos en ver las puestas de sol justo cuando está empezando a amanecer. Siempre nos anticipamos a los hechos, saltandonos o, dejando pasar desapercibidos, los momentos que nos corresponden vivir paso a paso con sus logros o desventajas. Vamos de atrás a adelante y de adelante atrás; que podría haber sido o, que será. Pero, donde dejamos el qué, es ahora, lo verdaderamente importante. Dejamos de fluir debido a que sabemos donde podemos desembocar , convirtiéndonos así en agua estancada. Para qué vivir si sé que voy a morir.
Es como si en la estructura argumental llegásemos siempre al desenlace y saltásemos la presentación y el nudo. Que sería del Quijote , de Las mil y una noches, del Rey Lear, de la Comedia Humana, de Cien Años de Soledad, de Visión desde el fondo del mar... que sería de Lawrence de Arabia, de Casa Blanca, de Titanic, de Gentle. Que sería de las escuelas, de los institutos y universidades, que sería de la evolución. Que es lo que está pasando precisamente con la evolución, me pregunto.. nos conduce a llegar precipitadamente al ocaso en todos los aspectos o, en casi todos los más importantes.
Buscar el desenlace precozmente, parece formar parte de la filosofía de la vida actual y por lo tanto, al igual que ésta misma, está expuesta a cambios y adaptaciones.
A ver que otras vueltas le iremos dando..
Entre los proyectos más importantes del hombre, se encuentra el de construir una familia e intentar llegar a la estabilidad en el amplio sentido de la palabra. Este al igual que otro de los proyectos de la vida- y no me refiero a montar una PYME o comprar un coche- se inicia sin fecha de caducidad pues de saberlo, no se iniciaría o al menos no con tanto énfasis, especialmente si sabemos que el final siempre suele ser traumático y el ser humano siempre pretende evitar este estado anímico y, por ello, nunca se evolucionaría. Al no evolucionar y pensando en ese final, se dejaría de contribuir y a la vez se limitaría uno a si mismo a no disfrutar de lo que esos inicios de proyecto pudiese llegar a proporcionarle a lo largo y, entre el paréntesis.
Hoy en día ya se predetermina que la posibilidad de la fecha de caducidad de una relación en pareja es según estadísticas ,no demasiado extensa, conllevando esto a un elevado estado de predisposición al fracaso. Básicamente se plantean relaciones con una estructura meramente económico/social, excluyendo los principios básicos de la misma, modificándolos según tendencias.
Me pregunto una y otra vez, por qué nos empeñamos en ver las puestas de sol justo cuando está empezando a amanecer. Siempre nos anticipamos a los hechos, saltandonos o, dejando pasar desapercibidos, los momentos que nos corresponden vivir paso a paso con sus logros o desventajas. Vamos de atrás a adelante y de adelante atrás; que podría haber sido o, que será. Pero, donde dejamos el qué, es ahora, lo verdaderamente importante. Dejamos de fluir debido a que sabemos donde podemos desembocar , convirtiéndonos así en agua estancada. Para qué vivir si sé que voy a morir.
Es como si en la estructura argumental llegásemos siempre al desenlace y saltásemos la presentación y el nudo. Que sería del Quijote , de Las mil y una noches, del Rey Lear, de la Comedia Humana, de Cien Años de Soledad, de Visión desde el fondo del mar... que sería de Lawrence de Arabia, de Casa Blanca, de Titanic, de Gentle. Que sería de las escuelas, de los institutos y universidades, que sería de la evolución. Que es lo que está pasando precisamente con la evolución, me pregunto.. nos conduce a llegar precipitadamente al ocaso en todos los aspectos o, en casi todos los más importantes.
Buscar el desenlace precozmente, parece formar parte de la filosofía de la vida actual y por lo tanto, al igual que ésta misma, está expuesta a cambios y adaptaciones.
A ver que otras vueltas le iremos dando..
jueves, 15 de septiembre de 2011
tarariti !!!!
Ticatidatiditiatimetidestipitiertitotisitientidotiutinatipertisotinatidistitintitatiportietisotinotiimtiportitaticontiquitientimetihetiaticostitatidotilatinotichetiantitetiritior
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