No es que le encuentre lógica a cada reacción o aptitud del ser humano, pero, se sabe que, nadie es totalmente dueño de sus actos, en ocasiones, ya que, los miles de factores que nos rodean son los que moldean y vuelven a moldear nuestro carácter. Las circunstancias por las que pasamos a diario son en gran parte las causantes de nuestra forma de ser ,o, no ser..
La otra noche, según regresaba de dar una vuelta con mi hijo, me sorprendió el comportamiento de una persona... bueno, nos sorprendió a ambos ya que automáticamente nos miramos el uno al otro con la misma cara de asombro.
En un esquinazo, bajo la luz amarillenta de una farola, había un grupo de adultos alrededor de una personita que no levantaba más de 90cms del suelo y que no tendría más de 3 años. Este, un niño, lloraba y moqueaba a mansalva y, echaba la cabeza hacia atrás dejando el cuello completamente suelto, sin sujeción , los ojos medio en blanco y la boca abierta llena de baba. Una mujer, estaba agachada, de rodillas agarrándole de los hombros, preguntándole que por qué siempre hacía eso... que el médico les había dicho que él no estaba malito y que no tenía porqué ponerse así siempre. El niño, en su llantina, miró a la mujer, que resultó ser su madre y la dijo; lo hago para hacerte de sufrir. Ella, la mujer, la madre, se levantó y sin emitir el menor sonido ni hacer el más mínimo gesto, se dio la vuelta y empezó a caminar, alejándose de aquella escena caminando con rapidez, con cara de horror, lástima, odio, asombro, agarrándose la cabeza y entremetiendo los dedos en pelo, tirando hacia atrás. Allí quedaron los otros, uno de ellos, el padre que, por lo que pude observar, no se marchó él también abandonando al niño, no sé porqué no. No puedo imaginar lo que esos padres pensaron en ese momento impactante cuando el niño les confesó el motivo por el cual lloraba y que auto- provocaba ese estado a cada rato y, según parecía, lo venía haciendo desde hacía bastante tiempo. Todos sabemos que las personas intentamos llamar la atención precisamente cuando carecemos de ella. Nos manifestamos de mil maneras para hacernos ver y sentir. Provocamos nuestra propia enfermedad si es preciso... mil artimañas con tal de “sobrevivir” con nuestros complejos y necesidades innecesarias.
Recuerdo esos momentos cuando era pequeña en los cuales me sentía que no sentía nada, que no sabía que me pasaba; era aburrimiento, soledad, mimo... o tan solo era esa etapa que todos pasamos de la niñez en la cual ni estamos ni dejamos de estar en este mundo, esa extraña sensación “burbuja” en la que lo sonoro y lo insonoro son la misma cosa. Comportarse sin saber porque o porque no, de esta o de aquella manera, es lo más normal sin saber que sentimiento se le está aplicando a los actos, pero, lo de este niño, que pude ver en la mirada que dirigía a su madre como realmente sabía lo que era el estado de sufrimiento y, como con su comportamiento reiterado, hacía de sufrir a propósito a su madre.
Siempre pensé que hay ciertos sentidos ,o, sentimientos que solo se van aprendiendo, interpretando o, desarrollando a partir de cierta edad o, según que experiencias pero, este niño rompió esos esquemas por completo ya que no me cuadra que un niño tan pequeño sepa lo que es el sufrimiento de tal manera que lo sepa identificar y poner nombre y ante todo, saber como mostrarse para hacer sufrir y, quererlo hacer a la persona que supuestamente, mas le quiere y a quien en esa precisa etapa de la vida, él más debería querer.
martes, 4 de octubre de 2011
sábado, 1 de octubre de 2011
Con A mayúscula

Rara vez me pongo ¨joyas¨, - por llamarles de alguna manera- las veo expuestas en los escaparates de las joyerías y paso de largo, no me llaman la atención. También las veo cuando las llevan puestas otros y, algunas hasta me parecer bonitas pero, en mi, no me gustan. En alguna ocasión me he puesto alguna para un rato pero, enseguida me lo quito ya que me hace sentir extraña. Solo llevo unos pendientes, siempre los mismos, los de la comunión y, no es por el hecho de memorar el acto por lo que los llevo, sino porque me los compró mi madre con todo es esfuerzo y amor del mundo. Me los he quitado unas cuantas veces y estos, en cambio, no soporto no llevarlos. Tampoco llevo reloj.
Hace unos años, pagué para que me hicieran una joya. Algo muy sencillo, de un material no noble aunque sí inalterable, al menos, mientras yo exista. No es que quiera poder quitarmelo a ratos, que no es el caso, es que no puedo. Nadie me lo puede pedir prestado y, nadie me lo puede robar. Se trata de un tatuaje... que aunque es de tamaño reducido, es enorme en significado. Elegí cuidadosamente donde lo quería... mano izquierda, dedo corazón, flujo sanguíneo brazo arriba y, directo al corazón. Se trata de una inicial, la A. Podría haber sido la Z, la O, la P... pero solo la A tiene ese significado que lo significa todo para mi y es ,el nombre de mi hijo, Arturo. A la vez, la A , es dueña de muchas otras palabras que son mis favoritas, como lo son; Alfa, amor, amistad, amnistía, amanecer, amparo, abrazar, acariciar,aire, agua, astro, alheña, alivio, amalgama, allegado, abuelo, abuela, abeja, altruista, austral y, muchas muchas más. Se que la A es dueña de otras palabras que podrían y pueden ¨aplastar¨a estas que he mencionado pero, esas, en esta ocasión las mantengo en otro saco y no merecen mención. La A es mi favoritA. Curiosamente, existen personas y cosas en mi vida que son o han sido importantes para mi , pertenecientes a este grupo de la A. Trabajo en una empresa cuyo nombre empieza por A. Hay compañeros que me han visto la A tatuada y, a algunos se les ocurre gastar la misma broma diciendo que soy la empleada más corporativa que existe. A la gente, les encanta sonsacarme discretamente si es la inicial del nombre de un hombre y, les digo que, poco a poco, sí, se va convirtiendo en un gran hombre. Que se trata de la inicial de mi hijo ,ya que nunca me tatuaría ,conscientemente,la de ningún hombre. La vida da vueltas y es irónica conmigo y con esto de la A ya que, desde hace meses, no solo responde al nombre de mi hijo, sino al de la persona con quien comparto mi vida, mi otro Arturo, el grande , en edad. Cada día, me gusta más mi A, por todo lo bueno que para mi representA.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Elaboración propia
Me suelo decepcionar ante la falta de dedicación y/o, ante la mala o nula elaboración, en términos generales.
No solo un buen guiso requiere de esa dedicación y esmerada elaboración. No solo una obra de arte, ni un traje de alta costura, ni tampoco la talla de un diamante de 6 kilates en forma radiant o, brillante o, un Chateau Petrus. Todo acto, todo, merece y precisa de esos esenciales; dedicación y esmerada elaboración.
Una buena película, una estupenda representación teatral, una obra literaria, unas croquetas crujientes pero cremosas, unas albóndigas bien fritas pero que no reboten, un buen cocido a fuego lento en su puchero de barro, unos besos dulces y jugosos, las caricias sedosas pero que dejan huella. Cuando las cosas están bien hechas, la satisfacción tanto de los resultados obtenidos como el resultado que ejerce en los demás es satisfactorio hasta el grado que, no tiene uno que pensar en ello más y, fluye y, nos hace fluir. Es como pasar página sin necesidad de volver a retroceder. Es pasar página satisfactoriamente sin tener que volver a rectificar lo errado, sin intentar concluir lo inconcluso. Es hacerlo siempre, lo mejor posible, pero de verdad. De verdad, sin cosmética.
Esto que he explicado , forma parte de la lógica que aplico a lo siguiente:
Me he preguntado muchas veces en los últimos años, porqué me siento tan conforme con la muerte de mis padres. Ahora, lo sé.
Sé porqué no echo en falta a mis padres que tanto amaba, no, no amaba, amo. Sé porqué pienso en ellos sin que me duela. Sé, porqué no me siento huertana. Sé muchas cosas que no tienen interpretación referente a esto que siento. Se, que nada dejaron pendiente, al menos bajo mi juicio. Sé, que todo aquello que elaboraron, fue con esmerada dedicación. Sé que le pusieron la sal y la pimienta en la medida que ellos pudieron o, comprendieron. Se que hasta el ultimo momento, estaban en su lugar. Se que aun lo están. Sé que las páginas que ellos iban pasando, no había necesidad de volverlas a leer. Se que no necesito leerlas hoy. Se que nada tengo que reclamarles y por ello, estoy satisfecha y feliz ya que ellos, cumplieron su misión.
Que buenas están tus croquetas, me dijo el otro día mi hijo...
No solo un buen guiso requiere de esa dedicación y esmerada elaboración. No solo una obra de arte, ni un traje de alta costura, ni tampoco la talla de un diamante de 6 kilates en forma radiant o, brillante o, un Chateau Petrus. Todo acto, todo, merece y precisa de esos esenciales; dedicación y esmerada elaboración.
Una buena película, una estupenda representación teatral, una obra literaria, unas croquetas crujientes pero cremosas, unas albóndigas bien fritas pero que no reboten, un buen cocido a fuego lento en su puchero de barro, unos besos dulces y jugosos, las caricias sedosas pero que dejan huella. Cuando las cosas están bien hechas, la satisfacción tanto de los resultados obtenidos como el resultado que ejerce en los demás es satisfactorio hasta el grado que, no tiene uno que pensar en ello más y, fluye y, nos hace fluir. Es como pasar página sin necesidad de volver a retroceder. Es pasar página satisfactoriamente sin tener que volver a rectificar lo errado, sin intentar concluir lo inconcluso. Es hacerlo siempre, lo mejor posible, pero de verdad. De verdad, sin cosmética.
Esto que he explicado , forma parte de la lógica que aplico a lo siguiente:
Me he preguntado muchas veces en los últimos años, porqué me siento tan conforme con la muerte de mis padres. Ahora, lo sé.
Sé porqué no echo en falta a mis padres que tanto amaba, no, no amaba, amo. Sé porqué pienso en ellos sin que me duela. Sé, porqué no me siento huertana. Sé muchas cosas que no tienen interpretación referente a esto que siento. Se, que nada dejaron pendiente, al menos bajo mi juicio. Sé, que todo aquello que elaboraron, fue con esmerada dedicación. Sé que le pusieron la sal y la pimienta en la medida que ellos pudieron o, comprendieron. Se que hasta el ultimo momento, estaban en su lugar. Se que aun lo están. Sé que las páginas que ellos iban pasando, no había necesidad de volverlas a leer. Se que no necesito leerlas hoy. Se que nada tengo que reclamarles y por ello, estoy satisfecha y feliz ya que ellos, cumplieron su misión.
Que buenas están tus croquetas, me dijo el otro día mi hijo...
martes, 27 de septiembre de 2011
La parodia humana
Cuando se finge amor, se corre el riesgo de llegar a sentirlo. Quien parodia sin las debidas precauciones acaba siendo víctima de su propia astucia. Y aunque las tome, acaba siendo víctima igualmente. Ya lo dijo Pascal: “Es casi imposible fingir que se ama, sin transformarse en amante”.
Solía salir al “backyard” - jardín trasero- cada tarde. Eran unos 2000 metros y éste y todos los jardines del barrio eran anexos de un bosquecillo. Cogía mi mantita y me tumbaba en la hierba panza arriba cerraba los ojos e imaginaba que tenía poderes para atraer a los animales a mi lado. Los Koalas con su olorcito peculiar bajaban de los eucaliptos a tumbarse conmigo en la mantita y les acariciaba y abrazaba. Los wallabies siempre se arrimaban a husmear y sentía el aire que salía de sus enormes narizotas y cómo sus bigotes acariciaban mi mejilla. La Kookaburra cantaba como loca cuando percibía que algún peligro nos acechaba, como podría ser una serpiente de moqueta – carpet snake- o una iguana. Al rato, me levantaba y hacía una gira por el bosquecillo acompañada de todos ellos y jugábamos y, hasta teníamos nuestras conversaciones que obviamente, yo dirigía a mi antojo. A veces, solía vestir de “genio” y me metía en la botella, esto, después de haber visto un episodio de ¨mi querida genio¨. También era la mujer más hermosa del mundo, cada vez que me ponía los tacones de mi madre y me pinta los labios con su carmín carmesí.
Todos hemos tenido fantasías, y no solo a lo largo de la niñez. Pueden llegar a sentirse de tal manera, que rozan la realidad o, casi diría que superan la misma, a veces. Que es lo que nos hace diferenciar la realidad de lo meramente imaginario?
Lo es a caso la presencia de lo material o, lo material lo percibimos precisamente a través de la imaginación en sí? La realidad no lo es tanto, sino como cada uno la percibe,con lo cual, a caso se le puede llamar real. Las historias no lo son tanto como se viven, sino cómo se cuentan, ya qué, una vez vividas, la mente, acompañada de sus aleccionadas, la memoria y la imaginación, son las verdaderas fuentes que nos permiten revivir la realidad ya que esta, tan solo existe mientras está sucediendo y, no siempre. La imaginación es la que decora cada instante con sus mañas y consigue que creamos en lo que llamamos la realidad. Realmente, que sabe nadie...
Solía salir al “backyard” - jardín trasero- cada tarde. Eran unos 2000 metros y éste y todos los jardines del barrio eran anexos de un bosquecillo. Cogía mi mantita y me tumbaba en la hierba panza arriba cerraba los ojos e imaginaba que tenía poderes para atraer a los animales a mi lado. Los Koalas con su olorcito peculiar bajaban de los eucaliptos a tumbarse conmigo en la mantita y les acariciaba y abrazaba. Los wallabies siempre se arrimaban a husmear y sentía el aire que salía de sus enormes narizotas y cómo sus bigotes acariciaban mi mejilla. La Kookaburra cantaba como loca cuando percibía que algún peligro nos acechaba, como podría ser una serpiente de moqueta – carpet snake- o una iguana. Al rato, me levantaba y hacía una gira por el bosquecillo acompañada de todos ellos y jugábamos y, hasta teníamos nuestras conversaciones que obviamente, yo dirigía a mi antojo. A veces, solía vestir de “genio” y me metía en la botella, esto, después de haber visto un episodio de ¨mi querida genio¨. También era la mujer más hermosa del mundo, cada vez que me ponía los tacones de mi madre y me pinta los labios con su carmín carmesí.
Todos hemos tenido fantasías, y no solo a lo largo de la niñez. Pueden llegar a sentirse de tal manera, que rozan la realidad o, casi diría que superan la misma, a veces. Que es lo que nos hace diferenciar la realidad de lo meramente imaginario?
Lo es a caso la presencia de lo material o, lo material lo percibimos precisamente a través de la imaginación en sí? La realidad no lo es tanto, sino como cada uno la percibe,con lo cual, a caso se le puede llamar real. Las historias no lo son tanto como se viven, sino cómo se cuentan, ya qué, una vez vividas, la mente, acompañada de sus aleccionadas, la memoria y la imaginación, son las verdaderas fuentes que nos permiten revivir la realidad ya que esta, tan solo existe mientras está sucediendo y, no siempre. La imaginación es la que decora cada instante con sus mañas y consigue que creamos en lo que llamamos la realidad. Realmente, que sabe nadie...
jueves, 22 de septiembre de 2011
Desenlace
La vida nace y muere y, durante ese paréntesis damos comienzo y ponemos fin a infinidad de proyectos ya que la vida se desarrolla partiendo de ellos, la vida es una ristra sinfín de proyectos en desarrollo. Estos proyectos, no sabemos a ciencia cierta cuando van a iniciarse y, a veces, comienzan sin saber que así ha sido y, lo más emocionate es no saber su fecha de caducidad.
Entre los proyectos más importantes del hombre, se encuentra el de construir una familia e intentar llegar a la estabilidad en el amplio sentido de la palabra. Este al igual que otro de los proyectos de la vida- y no me refiero a montar una PYME o comprar un coche- se inicia sin fecha de caducidad pues de saberlo, no se iniciaría o al menos no con tanto énfasis, especialmente si sabemos que el final siempre suele ser traumático y el ser humano siempre pretende evitar este estado anímico y, por ello, nunca se evolucionaría. Al no evolucionar y pensando en ese final, se dejaría de contribuir y a la vez se limitaría uno a si mismo a no disfrutar de lo que esos inicios de proyecto pudiese llegar a proporcionarle a lo largo y, entre el paréntesis.
Hoy en día ya se predetermina que la posibilidad de la fecha de caducidad de una relación en pareja es según estadísticas ,no demasiado extensa, conllevando esto a un elevado estado de predisposición al fracaso. Básicamente se plantean relaciones con una estructura meramente económico/social, excluyendo los principios básicos de la misma, modificándolos según tendencias.
Me pregunto una y otra vez, por qué nos empeñamos en ver las puestas de sol justo cuando está empezando a amanecer. Siempre nos anticipamos a los hechos, saltandonos o, dejando pasar desapercibidos, los momentos que nos corresponden vivir paso a paso con sus logros o desventajas. Vamos de atrás a adelante y de adelante atrás; que podría haber sido o, que será. Pero, donde dejamos el qué, es ahora, lo verdaderamente importante. Dejamos de fluir debido a que sabemos donde podemos desembocar , convirtiéndonos así en agua estancada. Para qué vivir si sé que voy a morir.
Es como si en la estructura argumental llegásemos siempre al desenlace y saltásemos la presentación y el nudo. Que sería del Quijote , de Las mil y una noches, del Rey Lear, de la Comedia Humana, de Cien Años de Soledad, de Visión desde el fondo del mar... que sería de Lawrence de Arabia, de Casa Blanca, de Titanic, de Gentle. Que sería de las escuelas, de los institutos y universidades, que sería de la evolución. Que es lo que está pasando precisamente con la evolución, me pregunto.. nos conduce a llegar precipitadamente al ocaso en todos los aspectos o, en casi todos los más importantes.
Buscar el desenlace precozmente, parece formar parte de la filosofía de la vida actual y por lo tanto, al igual que ésta misma, está expuesta a cambios y adaptaciones.
A ver que otras vueltas le iremos dando..
Entre los proyectos más importantes del hombre, se encuentra el de construir una familia e intentar llegar a la estabilidad en el amplio sentido de la palabra. Este al igual que otro de los proyectos de la vida- y no me refiero a montar una PYME o comprar un coche- se inicia sin fecha de caducidad pues de saberlo, no se iniciaría o al menos no con tanto énfasis, especialmente si sabemos que el final siempre suele ser traumático y el ser humano siempre pretende evitar este estado anímico y, por ello, nunca se evolucionaría. Al no evolucionar y pensando en ese final, se dejaría de contribuir y a la vez se limitaría uno a si mismo a no disfrutar de lo que esos inicios de proyecto pudiese llegar a proporcionarle a lo largo y, entre el paréntesis.
Hoy en día ya se predetermina que la posibilidad de la fecha de caducidad de una relación en pareja es según estadísticas ,no demasiado extensa, conllevando esto a un elevado estado de predisposición al fracaso. Básicamente se plantean relaciones con una estructura meramente económico/social, excluyendo los principios básicos de la misma, modificándolos según tendencias.
Me pregunto una y otra vez, por qué nos empeñamos en ver las puestas de sol justo cuando está empezando a amanecer. Siempre nos anticipamos a los hechos, saltandonos o, dejando pasar desapercibidos, los momentos que nos corresponden vivir paso a paso con sus logros o desventajas. Vamos de atrás a adelante y de adelante atrás; que podría haber sido o, que será. Pero, donde dejamos el qué, es ahora, lo verdaderamente importante. Dejamos de fluir debido a que sabemos donde podemos desembocar , convirtiéndonos así en agua estancada. Para qué vivir si sé que voy a morir.
Es como si en la estructura argumental llegásemos siempre al desenlace y saltásemos la presentación y el nudo. Que sería del Quijote , de Las mil y una noches, del Rey Lear, de la Comedia Humana, de Cien Años de Soledad, de Visión desde el fondo del mar... que sería de Lawrence de Arabia, de Casa Blanca, de Titanic, de Gentle. Que sería de las escuelas, de los institutos y universidades, que sería de la evolución. Que es lo que está pasando precisamente con la evolución, me pregunto.. nos conduce a llegar precipitadamente al ocaso en todos los aspectos o, en casi todos los más importantes.
Buscar el desenlace precozmente, parece formar parte de la filosofía de la vida actual y por lo tanto, al igual que ésta misma, está expuesta a cambios y adaptaciones.
A ver que otras vueltas le iremos dando..
jueves, 15 de septiembre de 2011
tarariti !!!!
Ticatidatiditiatimetidestipitiertitotisitientidotiutinatipertisotinatidistitintitatiportietisotinotiimtiportitaticontiquitientimetihetiaticostitatidotilatinotichetiantitetiritior
martes, 13 de septiembre de 2011
Pasarelas
Lo llamo, estar en transito o, transición.. éste es un estado que crea inseguridad, ansiedad,inestabilidad, hasta que se consigue aceptar o, entender y, ante todo determinar.
Según vamos viviendo y, aunque no constantemente, vamos avanzando más o menos rápido/lento y, no precisamente en movimiento. Es ese avance sin espacio,no visible pero sí necesario para "avanzar". Hay veces que, sin hacer mayor esfuerzo se encuentra la pasarela que nos lleva al próximo estado. Puede ser de la mano de un nuevo amor, de amigos, un cambio de trabajo, cualquier cosa. En la mayoría de los casos, no hay quien nos extienda la mano para cruzar y, en realidad, es mejor que nadie nos ayude y hacerlo solitos, lo de pasar al otro lado. Ocurre que, a veces nos damos cuenta o, imaginamos que la pasarela no es lo suficientemente solida como para aguantar nuestro peso y transportarnos a ese otro extremo. Nos provoca inseguridad y preferimos quedarnos en el estado actual aun sabiendo que este, nos produce la misma ,o, más inestabilidad, pues no es donde realmente queremos estar o, no debemos estar, ya. Sabemos que ya no pertenecemos a este grupo ,o, estado, de ninguna de las maneras. Pero ahí permanecemos con nuestras dudas y temores que lo son de cualquier manera, sí o sí.
Hay transiciones ,o, tránsitos de difícil asimilación y que lo llevamos a cabo ,irremediablemente, con o sin compañía. Como por ejemplo, envejecer. Tener un cuerpo que deja de acompañar a la mente ,o, viceversa y en especial hoy día que se rinde culto a la eterna juventud. Esta es una de las pasarelas que todos tenemos que pasar y es una de las que más cuesta atravesar ya que es forzosa y sin posible retorno y, porque sabemos que desde esta pasarela en rampa, vemos practicamente el final aunque, no el fin.
Existen las pasarelas del niño que va percibiendo que va dejando de ser lo y, se agarra a la falda de su madre como acto de negación y egoísmo a crecer y perder esa seguridad que le proporciona la falda pero que le limita su desarrollo. Un nuevo amigo/a puede servirle como plataforma de lanzamiento, o, una mañana al despertar se siente distinto y despega el solo. Estas y otras, son las pasarelas que van acompañando a nuestro reloj biológico humano pero no por ello, dejan de ser traumáticas y casi siempre nos marcan.
Hay veces que estamos constantemente pensando en esa pasarela pero como he dicho , nuestro miedo e inseguridad nos frena y seguimos y seguimos pensando en pasar y nuevamente frenamos. Esto suele suceder con frecuencia en las relaciones en pareja, cuando se lleva conviviendo durante largo tiempo pero que ya no se está, se ha dejado de amar, se está incómodo,o, peor, existen maltratos variados y mutuos. Cuando realmente nos va mal y somos muy infelices y vislumbramos como pueden ser los momentos venideros con esa persona y el pensarlo, nos hace sufrir de horror y, aun así, seguimos dudando en pasar la pasarela que está ahí a un paso y retrocedemos pensando que igual de malo puede ser el otro lado... Y si me caigo al vacío en el trayecto.. No solo estamos restringiendo nuestra posibilidad de, no digo ser felices, pero al menos sentirse libre y, liberar al otro que posiblemente se encuentre en la misma situación y, si no es así, no merece ser engañado ya que este, también puede y merece una oportunidad si no es correspondido. Durante muchos años,solo pensaba en cruzar esa pasarela. Cuando no era por pitos , era por flautas, cuando estaba a punto una vez, se muere mi abuela y lo dejo pasar, cuando lo estaba otra, se muere mi abuelo y nuevamente un paso atrás, cuando, cuando, cuando.. nunca veía la pasarela lo suficientemente firme como para pasar y pasaron los años y muchas circunstancias que me empujaban a pasar y morir en el intento, o morir sin intentarlo y, un instante mágico, el instante que tuvo que ser,sin mirar si era firme o no, crucé y desde el otro lado, vi lo débil que había sido durante tantos años y lo fácil que habís resultado pasar y me reí de mi misma. Crucé con el peso de 2 y aun así aguantó firme y, firme aguanté. Desde aquí, desde este lado,me digo que mil veces mil hubiera preferido caer en el vacío, que quedar al otro lado.
Según vamos viviendo y, aunque no constantemente, vamos avanzando más o menos rápido/lento y, no precisamente en movimiento. Es ese avance sin espacio,no visible pero sí necesario para "avanzar". Hay veces que, sin hacer mayor esfuerzo se encuentra la pasarela que nos lleva al próximo estado. Puede ser de la mano de un nuevo amor, de amigos, un cambio de trabajo, cualquier cosa. En la mayoría de los casos, no hay quien nos extienda la mano para cruzar y, en realidad, es mejor que nadie nos ayude y hacerlo solitos, lo de pasar al otro lado. Ocurre que, a veces nos damos cuenta o, imaginamos que la pasarela no es lo suficientemente solida como para aguantar nuestro peso y transportarnos a ese otro extremo. Nos provoca inseguridad y preferimos quedarnos en el estado actual aun sabiendo que este, nos produce la misma ,o, más inestabilidad, pues no es donde realmente queremos estar o, no debemos estar, ya. Sabemos que ya no pertenecemos a este grupo ,o, estado, de ninguna de las maneras. Pero ahí permanecemos con nuestras dudas y temores que lo son de cualquier manera, sí o sí.
Hay transiciones ,o, tránsitos de difícil asimilación y que lo llevamos a cabo ,irremediablemente, con o sin compañía. Como por ejemplo, envejecer. Tener un cuerpo que deja de acompañar a la mente ,o, viceversa y en especial hoy día que se rinde culto a la eterna juventud. Esta es una de las pasarelas que todos tenemos que pasar y es una de las que más cuesta atravesar ya que es forzosa y sin posible retorno y, porque sabemos que desde esta pasarela en rampa, vemos practicamente el final aunque, no el fin.
Existen las pasarelas del niño que va percibiendo que va dejando de ser lo y, se agarra a la falda de su madre como acto de negación y egoísmo a crecer y perder esa seguridad que le proporciona la falda pero que le limita su desarrollo. Un nuevo amigo/a puede servirle como plataforma de lanzamiento, o, una mañana al despertar se siente distinto y despega el solo. Estas y otras, son las pasarelas que van acompañando a nuestro reloj biológico humano pero no por ello, dejan de ser traumáticas y casi siempre nos marcan.
Hay veces que estamos constantemente pensando en esa pasarela pero como he dicho , nuestro miedo e inseguridad nos frena y seguimos y seguimos pensando en pasar y nuevamente frenamos. Esto suele suceder con frecuencia en las relaciones en pareja, cuando se lleva conviviendo durante largo tiempo pero que ya no se está, se ha dejado de amar, se está incómodo,o, peor, existen maltratos variados y mutuos. Cuando realmente nos va mal y somos muy infelices y vislumbramos como pueden ser los momentos venideros con esa persona y el pensarlo, nos hace sufrir de horror y, aun así, seguimos dudando en pasar la pasarela que está ahí a un paso y retrocedemos pensando que igual de malo puede ser el otro lado... Y si me caigo al vacío en el trayecto.. No solo estamos restringiendo nuestra posibilidad de, no digo ser felices, pero al menos sentirse libre y, liberar al otro que posiblemente se encuentre en la misma situación y, si no es así, no merece ser engañado ya que este, también puede y merece una oportunidad si no es correspondido. Durante muchos años,solo pensaba en cruzar esa pasarela. Cuando no era por pitos , era por flautas, cuando estaba a punto una vez, se muere mi abuela y lo dejo pasar, cuando lo estaba otra, se muere mi abuelo y nuevamente un paso atrás, cuando, cuando, cuando.. nunca veía la pasarela lo suficientemente firme como para pasar y pasaron los años y muchas circunstancias que me empujaban a pasar y morir en el intento, o morir sin intentarlo y, un instante mágico, el instante que tuvo que ser,sin mirar si era firme o no, crucé y desde el otro lado, vi lo débil que había sido durante tantos años y lo fácil que habís resultado pasar y me reí de mi misma. Crucé con el peso de 2 y aun así aguantó firme y, firme aguanté. Desde aquí, desde este lado,me digo que mil veces mil hubiera preferido caer en el vacío, que quedar al otro lado.
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