No soy coleccionista, nunca he coleccionado fascículos u objetos en serie, pero sí guardo cosillas, éstas, suelen ser de gran valor sentimental. No siempre o, casi nunca son bellas en apariencia ni son valiosas. Guardo un botón que perteneció a un abrigo de mi madre. Era un abrigo de los años 6o, de un género muy peculiar, por entonces posiblemente de origen natural -puede que fuese de llama- con mucho pelito que yo siempre retorcía hasta hacer una bolita y tirar quedándome con ello en la mano. Aún recuerdo el sonido al arrancarlo y lo difícil que era hacerlo por lo flexible que resultaba. Tenía un colorido extraño y poco combinable, a cuadritos negros y anaranjados, manga Japonesa y corte “bombona”. Recuerdo que era horrible, de ahí, que lo comprase a muy buen precio en los saldos de El Corte Inglés. Estoy segura que esa fue una de las pocas veces que frecuentó este establecimiento y que ésta fue la única prenda que ella compro en este lugar en su vida. Por entonces, no era tienda para pobres, lo que no sé, es como llegó allí. El botón, para no desentonar al resto del abrigo, es una horterada pero, el recuerdo es tan bello. Esa suavidad de aquel abrigo y el olor a mi madre cuando me arrimaba a ella y estando de pie la abrazaba, no alcanzaba más que a su cintura y mi cabecita contra su vientre. Siempre me daba en la frente con el dichoso botón. Metía mis manos por el ancho de las mangas hasta conseguir meter los brazos enteros y me daba la sensación de que yo llevaba puesto el abrigo y que mi madre y yo éramos siamesas.
El Roskopf de plata de mi abuelo, es otro de esos objetos maravillosos.Su hermosa esfera de porcelana de color blanco y los 12 pequeños círculos de color rubí que cada uno acoge a cada una de esas horas que debe marcar, en una delicada numeración romana. Agujas de oro bajo ,caladas y minuciosamente labradas. Dejó de funcionar al poco de su fallecimiento. Sólo él sabía darle cuerda con la delicadeza apropiada, con la astucia de tantos años junto a él. Era fácil pasarle de cuerda y, a pesar de sus enormes manos y dedos aparentemente estranguladores, sabía siempre hasta donde darle. Se arrimaba el reloj al oído y lentamente giraba la cabecilla estriada con suma maestría. Después, lo miraba según lo sostenía en la palma de su mano y, lo guardaba en el bolsillo del pantalón asegurándose de que estaba bien al fondo. Siempre me entusiasmo ese reloj y el ritual de darle cuerda. Sabía a la hora en que él lo hacía y raro era el día que me lo perdía. Había 4 posibles “herederos” del reloj; mi hermano y mis tres primos. Al día siguiente del fallecimiento de mi abuelo, vino mi tía con un pañuelo de mi abuelo, algo había envuelto dentro y anudado. Al abrirlo me encontré con una nota con unos garabatos casi ilegibles en un papel de estraza que decía, esto es para la Sila. Era el reloj.
Cuando nació mi hijo, tenía el pelo negro, bastante largo y muy liso. A las pocas semanas le corté las chivarrillas, parecían de seda pura, lo poquito que pude recoger lo mantengo metido en un apósito y si lo intento abrir, apenas se distingue entre el tejido. También, como casi todos los padres, guardo las 2 pulserillas identificativas del hospital; madre e hijo y, como no, la pinza del cordón umbilical. Si sigo hablando de pelo, también debo decir que guardo mis últimas trenzas y, también las de mi hermana. Siguen frescas y vivas como el primer día, se aprecia la lozanía y vigorosidad. Recuerdo el momento del corte como si fuese hoy. Durante 60 años, mi madre guardó la trenza de su madre. En este caso,a pesar de ser un pelo también natural, se aprecia la gran presencia de canas muy encrespadas,y el aspecto es desvitalizdo, muertecino y carente de volumen. Aunque esa trenza era de una mujer de 40 años, había pasado una guerra, el año del hambre y una grave enfermedad que la llevó a la muerte, tras un lento sufrir. AL morir mi madre, lo primero que busqué entre sus cosas, era rescatar el pelo de mi abuela, ya que, de alguna forma, me considero el guardián de las pertenencias de mis antepasados. Pertenencias, éstas, carentes del valor, que normalmente se suele buscar. Guardo el viejo certina de mi padre, el mechero de mecha y la petaca de mi abuelo, la sortija de oro bajo que mi abuelo regaló a mi abuela de novios, las sábanas de la noche de bodas de éstos y la colcha, un bolsito de mi abuela de la época de los años 20 y, muchas cosillas más que de referirlas, llenaría unas cuantas páginas. Hoy, he estado en la casa del pueblo, allí está el viejo transistor Vanguard y una colcha moruna de más de 80 años de antiguedad, esta, la compró para su esposa en África, cuando estaba allí destinado como militar. Él me lo trajo a casa y me dijo, Sila, yo sé que tu lo vas a guardar mientras vivas... mis hijos y mis nueras lo van a tirar a la basura en cuanto yo falte. Marciano murió hace 2 años y los contenedores de la basura, se llenaron de objetos personales de él y su esposa, tal y como él me había dicho que sucedería. Algo parecido me pasó con unos señores muy mayores que cuidaba, ella me dio unas cosas para que guardara y me acordase de ellos. Don Antonio, el viejo farmaceutico del barrio me conoce desde niña y, al mudarse de su casa a una mucho más pequeña, todo su afán era que me llevase unos cuadros que su padre había ido coleccionado a lo largo de su vida, que me llevase para el pueblo unas camitas donde habían dormido sus padres y unos cuantos muebles auxiliares que él consideraba especiales. De haber sido por él, me hubiera llevado la casa entera. Se sentía aliviado si yo me lo llevaba. La gente mayor me da cosas suyas para que las guarde sin ellos saber que yo las guardaré, sin saber si yo quiero guardarlas. Toma, Sila, esto es de la abuela. Toma, esto es de el abuelo, esto era mio, esto era de mis padres, esto de mi esposa... no lo entiendo, que extraña cosa... Lo último que guardo y, también de gran significado, es una rosa.
jueves, 20 de octubre de 2011
miércoles, 12 de octubre de 2011
Crisis, what Crisis... otra vez
Decía, digo y diré que, las personas hacemos de la moda nuestra vida o, que, vivimos nuestras vidas en función de las modas que nos imponen y, siempre me pregunto lo mismo, ¿quien es el que empieza siempre? ¿por qué empieza la pescadilla a morderser la cola? ¿por qué los seres somos casi en su totalidad como reproductores de imagen y sonido? ¿por qué si culo veo culo quiero? ¿por qué aprenderse la lección de un día para otro y al siguiente aprender otra y olvidar la anterior? ¿por qué nos sirve todo sin que nos valga nada? ¿por qué cada uno habla de la crisis como si esta solo tuviera una cara? ¿por qué utilizar la palabra crisis para entrar en ella? ¿por qué no llamar a las cosas por su nombre en vez de disfrazarlas? ¿por qué no analizar si estamos en crisis o, simplemente nos estamos dejando arrastrar por ella? ¿será que hacer uso de la palabra más dicha en los últimos tiempos ¨crisis¨ es tan solo un acto solidario? ¿es que si no decimos que estamos en crisis no formamos parte de la sociedad? ¿ que significa la palabra crisis para mi, y que significa para ti, que significa para cada uno de nosotros? ¿realmente sabemos que significa la palabra crisis o es una palabra ¨moda¨que nos han impuesto con un único significado para todos? ¿por qué la mayoría entiende que la crisis es solo deficiencia económica?
El mundo está formado por continuas crisis: cambios, renovaciones,confusiones,miedos,
enfermedades,epidemias, miles de significados de la palabra crisis forman desde siempre, parte de lo que en realidad somos. Sin saberlo, siempre hemos vivido etapas de crisis pero, no sabíamos como denominarlo, o habíamos encontrado esa palabra mágica que vale para resumirlo todo, para esconderlo todo, para dejar de luchar, para asumir la derrota, para culpar a los demás y los demás culpar a los otros. Palabra mágica para que algunos sigan enriqueciéndose a costa de la ruina de otros. Palabra mágica para que no pensemos en otra cosa que no sea esa. Palabra mágica que nos adherimos a ella como garrapatas pero que contrariamente, ésta chupa de nuestra sangre. Dije, digo y diré que, odio la expresión crisis tal y como se vende hoy día,ya que ésta atemoriza y paraliza conllevando a la autentica crisis, esa que de forma confusa interpretamos.
Sin saberlo, me refiero sin asociar o, ni imaginar que podría identificar la palabra crisis con mi vida , he vivido en constante ¨crisis¨ no digo que toda mi vida, pero sí durante muchos años, más de los que querría recordar, y el hecho de no aplicarle este denominador y considerarlo como parte del tránsito de la vida hizo que cada una de esas ¨etapas¨ fluyesen y no anquilosaran. He pasado tantas y tan diversas que, podría dar clases de como superar cada una de ellas, al menos, de las que yo he podido experimentar. Todos hemos vivido situaciones de crisis a lo largo de nuestras vidas, con la diferencia de que nadie ajeno a nosotros, metía la nariz en nuestra casa, para imponérnoslo.
El mundo está formado por continuas crisis: cambios, renovaciones,confusiones,miedos,
enfermedades,epidemias, miles de significados de la palabra crisis forman desde siempre, parte de lo que en realidad somos. Sin saberlo, siempre hemos vivido etapas de crisis pero, no sabíamos como denominarlo, o habíamos encontrado esa palabra mágica que vale para resumirlo todo, para esconderlo todo, para dejar de luchar, para asumir la derrota, para culpar a los demás y los demás culpar a los otros. Palabra mágica para que algunos sigan enriqueciéndose a costa de la ruina de otros. Palabra mágica para que no pensemos en otra cosa que no sea esa. Palabra mágica que nos adherimos a ella como garrapatas pero que contrariamente, ésta chupa de nuestra sangre. Dije, digo y diré que, odio la expresión crisis tal y como se vende hoy día,ya que ésta atemoriza y paraliza conllevando a la autentica crisis, esa que de forma confusa interpretamos.
Sin saberlo, me refiero sin asociar o, ni imaginar que podría identificar la palabra crisis con mi vida , he vivido en constante ¨crisis¨ no digo que toda mi vida, pero sí durante muchos años, más de los que querría recordar, y el hecho de no aplicarle este denominador y considerarlo como parte del tránsito de la vida hizo que cada una de esas ¨etapas¨ fluyesen y no anquilosaran. He pasado tantas y tan diversas que, podría dar clases de como superar cada una de ellas, al menos, de las que yo he podido experimentar. Todos hemos vivido situaciones de crisis a lo largo de nuestras vidas, con la diferencia de que nadie ajeno a nosotros, metía la nariz en nuestra casa, para imponérnoslo.
lunes, 10 de octubre de 2011
Momentos
A veces, llegan a nosotros personas que, con motivo significante o sin el, permanecerán con nosotros en nuestro subconsciente, siempre.
Para mi, el día que un hombre totalmente desconocido para mi me dijo unas palabras que debido a su terminología requirieron traducción y, que esa traducción a pesar de ser bien clarita yo me negaba a entender. En ese instante sus palabras y su cara se me quedaron grabadas para la eternidad. Jamás olvidaré ese momento a solas con él. Nadie me había golpeado en mi vida tan fuerte como lo hizo él, el médico.
Era gélido como el mármol. Había sido médico de prisiones durante muchos años y se decía que cuando Juana Chaos permaneció en el hospital durante su huelga de hambre (en el 12 de Octubre) que éste, el médico le leía la prensa y le visitaba para darle ánimos fuera de horas de trabajo. Esto creó muy mala prensa pero, a mi me demostró que era un gran profesional y, alguien con ganas de acabar con esa fachada. Ingresé a mi madre el 10 de Septiembre 2008, al día siguiente fue cuando él me dijo la enfermedad que mi madre padecía. Era cáncer de páncreas y nada se podía hacer por ella, salvo cuidarla y amarla hasta el ultimo momento. El fue rotundo en sus respuestas cuando yo le preguntaba si había posibilidades: ninguna. Cuanto tiempo la queda; cuatro semanas. El 10 de Octubre, a las 09:03 ella despertó después de una semana sedada, estábamos solas, como las dos queríamos que fuese y, abrió los ojos, la agarré entre mis brazos y la dije; mama, ya te puedes ir cariño, yo te acompaño hasta que llegues al otro lado, no te preocupes por nada, que yo me encargo de todo, ve tranquila, mi vida. Deja conmigo toda la energía que puedas. Y ahí terminó todo. Un mes justo, tal y como él me había dicho.
Esto es lo que escribí para ella;
Si siempre te quise, madre,cuando me tocó serlo a mi, sentí que no habían sido suficientes todos mis besos y abrazos hacia ti. Que te debía aun más amor y comprensión y, entendí que nuestro vinculo es eterno y que solo tendrá fin el ultimo día de mi vida. Aunque me has dejado, no me has abandonado pues siempre pensaré en ti, y estarás a mi lado, MADRE.
Para mi, el día que un hombre totalmente desconocido para mi me dijo unas palabras que debido a su terminología requirieron traducción y, que esa traducción a pesar de ser bien clarita yo me negaba a entender. En ese instante sus palabras y su cara se me quedaron grabadas para la eternidad. Jamás olvidaré ese momento a solas con él. Nadie me había golpeado en mi vida tan fuerte como lo hizo él, el médico.
Era gélido como el mármol. Había sido médico de prisiones durante muchos años y se decía que cuando Juana Chaos permaneció en el hospital durante su huelga de hambre (en el 12 de Octubre) que éste, el médico le leía la prensa y le visitaba para darle ánimos fuera de horas de trabajo. Esto creó muy mala prensa pero, a mi me demostró que era un gran profesional y, alguien con ganas de acabar con esa fachada. Ingresé a mi madre el 10 de Septiembre 2008, al día siguiente fue cuando él me dijo la enfermedad que mi madre padecía. Era cáncer de páncreas y nada se podía hacer por ella, salvo cuidarla y amarla hasta el ultimo momento. El fue rotundo en sus respuestas cuando yo le preguntaba si había posibilidades: ninguna. Cuanto tiempo la queda; cuatro semanas. El 10 de Octubre, a las 09:03 ella despertó después de una semana sedada, estábamos solas, como las dos queríamos que fuese y, abrió los ojos, la agarré entre mis brazos y la dije; mama, ya te puedes ir cariño, yo te acompaño hasta que llegues al otro lado, no te preocupes por nada, que yo me encargo de todo, ve tranquila, mi vida. Deja conmigo toda la energía que puedas. Y ahí terminó todo. Un mes justo, tal y como él me había dicho.
Esto es lo que escribí para ella;
Si siempre te quise, madre,cuando me tocó serlo a mi, sentí que no habían sido suficientes todos mis besos y abrazos hacia ti. Que te debía aun más amor y comprensión y, entendí que nuestro vinculo es eterno y que solo tendrá fin el ultimo día de mi vida. Aunque me has dejado, no me has abandonado pues siempre pensaré en ti, y estarás a mi lado, MADRE.
viernes, 7 de octubre de 2011
Grandes empresas
Una gran empresa, precisa de los mejores directivos/dirigentes y, descendiendo gerárquicamente, éstos, deben ir seleccionando a los candidatos que mejor cualificados esten para cada puesto existente y, una vez empleados, conseguir la gran tarea pero gratificante, de convertir a esos empleados en mentes con actos autónomos capaces de conseguir los mejores resultados. Esto llega a través de una buena formación y prácticas relacionadas a cada área o sector. Llegado el momento, una vez superados estos pasos imprescindibles, llega el momento de depositar en estos empleados toda la confianza para que desarrollen plenamente el conocimiento adquirido. Esto se consigue, delegando. No es fácil delegar ya que ello implica perder de alguna forma el control absoluto del barco ,aunque a la vez, este control que no queremos perder no trate solo de no confiar en otros para ejercer, sino que está asociado más bien a nuestra propia inseguridad. Hay que aprender a hacerlo, ya que de no llegar a conseguir este importante paso, la empresa se iría al traste ya que ésta, no solo puede constar de directivos, necesita del grupo al completo, para mantenerse y crecer. Lo importante de delegar( siempre con algún método de control/medición de gestión) es que se crea en el delegado, un estado de autoestima y autorivalidad en conseguir el objetivo impuesto, en llegar a la meta por sí mismo. En esa meta, todos se encuentran para evaluar los logros en equipo. Sí, en equipo, ya que de ser en su totalidad logros unitarios, no sería una empresa y en breve, sucumbiría en la nada. Una empresa sólida, trata de el trabajo y esfuerzo de cada individuo, pero con un unico propósito u objetivo, para todos.
El mundo está formado por miles de millones de empresas muy especiales, únicas.
No estoy segura, pero si en España se calcula que existen unos 17 millones de hogares y, si al menos el 75% de éstos está formado por familias, suman unas 12.750.000. Si este porcentaje lo multiplicamos a escala sobre el resto del mundo la cifra es asombrosa. Estas empresas, cada una de ellas tienen el mismo nombre y, éste es: FAMILIA.
Dos futuros Gerentes se encuentran en la calle y deciden formar sociedad.
Ellos consideran que están capacitados para tal empresa y consolidan el trato(matrimonio/unión). Llega el momento de aumentar la plantilla (los hijos) y, a diferencia de lo que sucede en una empresa convencional, estos empleados que contratamos, no traen un currículum vitae en mano, no les podemos seleccionar de entre miles de candidatos y, debemos asumir y aceptar sus defectos y virtudes, como propias. A cada uno de ellos, se les debe formar unica y exclusivamente de acuerdo a sus posibilidades y no en cuanto a nuestros deseos. Se les debe motivar, reprender, apreciar, entender y comprender y que comprendan, que forman parte de un gran equipo y que mientras permanezcan en esta empresa, todos son la misma cosa y, a esta "cosa" hay que respetarla. En esta empresa, la meta de los directivos es la de enriquecer el curriculum vitae de los empleados y llegado el momento preciso, haber cumplido con los requisitos esenciales de gerente y delegar sin esperar nada a cambio por el tiempo empleado, por la paciencia, por los disgustos, por las noches sin dormir, por las privaciones que conlleva ser directivo, en general. Nada es tan gratificante como saber que estos empleados han adquirido el conocimiento y autonomía suficiente y engordado su currículum, y que ejercerán como responsables y gerentes de su propia empresa. Su vida.
El mundo está formado por miles de millones de empresas muy especiales, únicas.
No estoy segura, pero si en España se calcula que existen unos 17 millones de hogares y, si al menos el 75% de éstos está formado por familias, suman unas 12.750.000. Si este porcentaje lo multiplicamos a escala sobre el resto del mundo la cifra es asombrosa. Estas empresas, cada una de ellas tienen el mismo nombre y, éste es: FAMILIA.
Dos futuros Gerentes se encuentran en la calle y deciden formar sociedad.
Ellos consideran que están capacitados para tal empresa y consolidan el trato(matrimonio/unión). Llega el momento de aumentar la plantilla (los hijos) y, a diferencia de lo que sucede en una empresa convencional, estos empleados que contratamos, no traen un currículum vitae en mano, no les podemos seleccionar de entre miles de candidatos y, debemos asumir y aceptar sus defectos y virtudes, como propias. A cada uno de ellos, se les debe formar unica y exclusivamente de acuerdo a sus posibilidades y no en cuanto a nuestros deseos. Se les debe motivar, reprender, apreciar, entender y comprender y que comprendan, que forman parte de un gran equipo y que mientras permanezcan en esta empresa, todos son la misma cosa y, a esta "cosa" hay que respetarla. En esta empresa, la meta de los directivos es la de enriquecer el curriculum vitae de los empleados y llegado el momento preciso, haber cumplido con los requisitos esenciales de gerente y delegar sin esperar nada a cambio por el tiempo empleado, por la paciencia, por los disgustos, por las noches sin dormir, por las privaciones que conlleva ser directivo, en general. Nada es tan gratificante como saber que estos empleados han adquirido el conocimiento y autonomía suficiente y engordado su currículum, y que ejercerán como responsables y gerentes de su propia empresa. Su vida.
martes, 4 de octubre de 2011
Adversidad
No es que le encuentre lógica a cada reacción o aptitud del ser humano, pero, se sabe que, nadie es totalmente dueño de sus actos, en ocasiones, ya que, los miles de factores que nos rodean son los que moldean y vuelven a moldear nuestro carácter. Las circunstancias por las que pasamos a diario son en gran parte las causantes de nuestra forma de ser ,o, no ser..
La otra noche, según regresaba de dar una vuelta con mi hijo, me sorprendió el comportamiento de una persona... bueno, nos sorprendió a ambos ya que automáticamente nos miramos el uno al otro con la misma cara de asombro.
En un esquinazo, bajo la luz amarillenta de una farola, había un grupo de adultos alrededor de una personita que no levantaba más de 90cms del suelo y que no tendría más de 3 años. Este, un niño, lloraba y moqueaba a mansalva y, echaba la cabeza hacia atrás dejando el cuello completamente suelto, sin sujeción , los ojos medio en blanco y la boca abierta llena de baba. Una mujer, estaba agachada, de rodillas agarrándole de los hombros, preguntándole que por qué siempre hacía eso... que el médico les había dicho que él no estaba malito y que no tenía porqué ponerse así siempre. El niño, en su llantina, miró a la mujer, que resultó ser su madre y la dijo; lo hago para hacerte de sufrir. Ella, la mujer, la madre, se levantó y sin emitir el menor sonido ni hacer el más mínimo gesto, se dio la vuelta y empezó a caminar, alejándose de aquella escena caminando con rapidez, con cara de horror, lástima, odio, asombro, agarrándose la cabeza y entremetiendo los dedos en pelo, tirando hacia atrás. Allí quedaron los otros, uno de ellos, el padre que, por lo que pude observar, no se marchó él también abandonando al niño, no sé porqué no. No puedo imaginar lo que esos padres pensaron en ese momento impactante cuando el niño les confesó el motivo por el cual lloraba y que auto- provocaba ese estado a cada rato y, según parecía, lo venía haciendo desde hacía bastante tiempo. Todos sabemos que las personas intentamos llamar la atención precisamente cuando carecemos de ella. Nos manifestamos de mil maneras para hacernos ver y sentir. Provocamos nuestra propia enfermedad si es preciso... mil artimañas con tal de “sobrevivir” con nuestros complejos y necesidades innecesarias.
Recuerdo esos momentos cuando era pequeña en los cuales me sentía que no sentía nada, que no sabía que me pasaba; era aburrimiento, soledad, mimo... o tan solo era esa etapa que todos pasamos de la niñez en la cual ni estamos ni dejamos de estar en este mundo, esa extraña sensación “burbuja” en la que lo sonoro y lo insonoro son la misma cosa. Comportarse sin saber porque o porque no, de esta o de aquella manera, es lo más normal sin saber que sentimiento se le está aplicando a los actos, pero, lo de este niño, que pude ver en la mirada que dirigía a su madre como realmente sabía lo que era el estado de sufrimiento y, como con su comportamiento reiterado, hacía de sufrir a propósito a su madre.
Siempre pensé que hay ciertos sentidos ,o, sentimientos que solo se van aprendiendo, interpretando o, desarrollando a partir de cierta edad o, según que experiencias pero, este niño rompió esos esquemas por completo ya que no me cuadra que un niño tan pequeño sepa lo que es el sufrimiento de tal manera que lo sepa identificar y poner nombre y ante todo, saber como mostrarse para hacer sufrir y, quererlo hacer a la persona que supuestamente, mas le quiere y a quien en esa precisa etapa de la vida, él más debería querer.
La otra noche, según regresaba de dar una vuelta con mi hijo, me sorprendió el comportamiento de una persona... bueno, nos sorprendió a ambos ya que automáticamente nos miramos el uno al otro con la misma cara de asombro.
En un esquinazo, bajo la luz amarillenta de una farola, había un grupo de adultos alrededor de una personita que no levantaba más de 90cms del suelo y que no tendría más de 3 años. Este, un niño, lloraba y moqueaba a mansalva y, echaba la cabeza hacia atrás dejando el cuello completamente suelto, sin sujeción , los ojos medio en blanco y la boca abierta llena de baba. Una mujer, estaba agachada, de rodillas agarrándole de los hombros, preguntándole que por qué siempre hacía eso... que el médico les había dicho que él no estaba malito y que no tenía porqué ponerse así siempre. El niño, en su llantina, miró a la mujer, que resultó ser su madre y la dijo; lo hago para hacerte de sufrir. Ella, la mujer, la madre, se levantó y sin emitir el menor sonido ni hacer el más mínimo gesto, se dio la vuelta y empezó a caminar, alejándose de aquella escena caminando con rapidez, con cara de horror, lástima, odio, asombro, agarrándose la cabeza y entremetiendo los dedos en pelo, tirando hacia atrás. Allí quedaron los otros, uno de ellos, el padre que, por lo que pude observar, no se marchó él también abandonando al niño, no sé porqué no. No puedo imaginar lo que esos padres pensaron en ese momento impactante cuando el niño les confesó el motivo por el cual lloraba y que auto- provocaba ese estado a cada rato y, según parecía, lo venía haciendo desde hacía bastante tiempo. Todos sabemos que las personas intentamos llamar la atención precisamente cuando carecemos de ella. Nos manifestamos de mil maneras para hacernos ver y sentir. Provocamos nuestra propia enfermedad si es preciso... mil artimañas con tal de “sobrevivir” con nuestros complejos y necesidades innecesarias.
Recuerdo esos momentos cuando era pequeña en los cuales me sentía que no sentía nada, que no sabía que me pasaba; era aburrimiento, soledad, mimo... o tan solo era esa etapa que todos pasamos de la niñez en la cual ni estamos ni dejamos de estar en este mundo, esa extraña sensación “burbuja” en la que lo sonoro y lo insonoro son la misma cosa. Comportarse sin saber porque o porque no, de esta o de aquella manera, es lo más normal sin saber que sentimiento se le está aplicando a los actos, pero, lo de este niño, que pude ver en la mirada que dirigía a su madre como realmente sabía lo que era el estado de sufrimiento y, como con su comportamiento reiterado, hacía de sufrir a propósito a su madre.
Siempre pensé que hay ciertos sentidos ,o, sentimientos que solo se van aprendiendo, interpretando o, desarrollando a partir de cierta edad o, según que experiencias pero, este niño rompió esos esquemas por completo ya que no me cuadra que un niño tan pequeño sepa lo que es el sufrimiento de tal manera que lo sepa identificar y poner nombre y ante todo, saber como mostrarse para hacer sufrir y, quererlo hacer a la persona que supuestamente, mas le quiere y a quien en esa precisa etapa de la vida, él más debería querer.
sábado, 1 de octubre de 2011
Con A mayúscula

Rara vez me pongo ¨joyas¨, - por llamarles de alguna manera- las veo expuestas en los escaparates de las joyerías y paso de largo, no me llaman la atención. También las veo cuando las llevan puestas otros y, algunas hasta me parecer bonitas pero, en mi, no me gustan. En alguna ocasión me he puesto alguna para un rato pero, enseguida me lo quito ya que me hace sentir extraña. Solo llevo unos pendientes, siempre los mismos, los de la comunión y, no es por el hecho de memorar el acto por lo que los llevo, sino porque me los compró mi madre con todo es esfuerzo y amor del mundo. Me los he quitado unas cuantas veces y estos, en cambio, no soporto no llevarlos. Tampoco llevo reloj.
Hace unos años, pagué para que me hicieran una joya. Algo muy sencillo, de un material no noble aunque sí inalterable, al menos, mientras yo exista. No es que quiera poder quitarmelo a ratos, que no es el caso, es que no puedo. Nadie me lo puede pedir prestado y, nadie me lo puede robar. Se trata de un tatuaje... que aunque es de tamaño reducido, es enorme en significado. Elegí cuidadosamente donde lo quería... mano izquierda, dedo corazón, flujo sanguíneo brazo arriba y, directo al corazón. Se trata de una inicial, la A. Podría haber sido la Z, la O, la P... pero solo la A tiene ese significado que lo significa todo para mi y es ,el nombre de mi hijo, Arturo. A la vez, la A , es dueña de muchas otras palabras que son mis favoritas, como lo son; Alfa, amor, amistad, amnistía, amanecer, amparo, abrazar, acariciar,aire, agua, astro, alheña, alivio, amalgama, allegado, abuelo, abuela, abeja, altruista, austral y, muchas muchas más. Se que la A es dueña de otras palabras que podrían y pueden ¨aplastar¨a estas que he mencionado pero, esas, en esta ocasión las mantengo en otro saco y no merecen mención. La A es mi favoritA. Curiosamente, existen personas y cosas en mi vida que son o han sido importantes para mi , pertenecientes a este grupo de la A. Trabajo en una empresa cuyo nombre empieza por A. Hay compañeros que me han visto la A tatuada y, a algunos se les ocurre gastar la misma broma diciendo que soy la empleada más corporativa que existe. A la gente, les encanta sonsacarme discretamente si es la inicial del nombre de un hombre y, les digo que, poco a poco, sí, se va convirtiendo en un gran hombre. Que se trata de la inicial de mi hijo ,ya que nunca me tatuaría ,conscientemente,la de ningún hombre. La vida da vueltas y es irónica conmigo y con esto de la A ya que, desde hace meses, no solo responde al nombre de mi hijo, sino al de la persona con quien comparto mi vida, mi otro Arturo, el grande , en edad. Cada día, me gusta más mi A, por todo lo bueno que para mi representA.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Elaboración propia
Me suelo decepcionar ante la falta de dedicación y/o, ante la mala o nula elaboración, en términos generales.
No solo un buen guiso requiere de esa dedicación y esmerada elaboración. No solo una obra de arte, ni un traje de alta costura, ni tampoco la talla de un diamante de 6 kilates en forma radiant o, brillante o, un Chateau Petrus. Todo acto, todo, merece y precisa de esos esenciales; dedicación y esmerada elaboración.
Una buena película, una estupenda representación teatral, una obra literaria, unas croquetas crujientes pero cremosas, unas albóndigas bien fritas pero que no reboten, un buen cocido a fuego lento en su puchero de barro, unos besos dulces y jugosos, las caricias sedosas pero que dejan huella. Cuando las cosas están bien hechas, la satisfacción tanto de los resultados obtenidos como el resultado que ejerce en los demás es satisfactorio hasta el grado que, no tiene uno que pensar en ello más y, fluye y, nos hace fluir. Es como pasar página sin necesidad de volver a retroceder. Es pasar página satisfactoriamente sin tener que volver a rectificar lo errado, sin intentar concluir lo inconcluso. Es hacerlo siempre, lo mejor posible, pero de verdad. De verdad, sin cosmética.
Esto que he explicado , forma parte de la lógica que aplico a lo siguiente:
Me he preguntado muchas veces en los últimos años, porqué me siento tan conforme con la muerte de mis padres. Ahora, lo sé.
Sé porqué no echo en falta a mis padres que tanto amaba, no, no amaba, amo. Sé porqué pienso en ellos sin que me duela. Sé, porqué no me siento huertana. Sé muchas cosas que no tienen interpretación referente a esto que siento. Se, que nada dejaron pendiente, al menos bajo mi juicio. Sé, que todo aquello que elaboraron, fue con esmerada dedicación. Sé que le pusieron la sal y la pimienta en la medida que ellos pudieron o, comprendieron. Se que hasta el ultimo momento, estaban en su lugar. Se que aun lo están. Sé que las páginas que ellos iban pasando, no había necesidad de volverlas a leer. Se que no necesito leerlas hoy. Se que nada tengo que reclamarles y por ello, estoy satisfecha y feliz ya que ellos, cumplieron su misión.
Que buenas están tus croquetas, me dijo el otro día mi hijo...
No solo un buen guiso requiere de esa dedicación y esmerada elaboración. No solo una obra de arte, ni un traje de alta costura, ni tampoco la talla de un diamante de 6 kilates en forma radiant o, brillante o, un Chateau Petrus. Todo acto, todo, merece y precisa de esos esenciales; dedicación y esmerada elaboración.
Una buena película, una estupenda representación teatral, una obra literaria, unas croquetas crujientes pero cremosas, unas albóndigas bien fritas pero que no reboten, un buen cocido a fuego lento en su puchero de barro, unos besos dulces y jugosos, las caricias sedosas pero que dejan huella. Cuando las cosas están bien hechas, la satisfacción tanto de los resultados obtenidos como el resultado que ejerce en los demás es satisfactorio hasta el grado que, no tiene uno que pensar en ello más y, fluye y, nos hace fluir. Es como pasar página sin necesidad de volver a retroceder. Es pasar página satisfactoriamente sin tener que volver a rectificar lo errado, sin intentar concluir lo inconcluso. Es hacerlo siempre, lo mejor posible, pero de verdad. De verdad, sin cosmética.
Esto que he explicado , forma parte de la lógica que aplico a lo siguiente:
Me he preguntado muchas veces en los últimos años, porqué me siento tan conforme con la muerte de mis padres. Ahora, lo sé.
Sé porqué no echo en falta a mis padres que tanto amaba, no, no amaba, amo. Sé porqué pienso en ellos sin que me duela. Sé, porqué no me siento huertana. Sé muchas cosas que no tienen interpretación referente a esto que siento. Se, que nada dejaron pendiente, al menos bajo mi juicio. Sé, que todo aquello que elaboraron, fue con esmerada dedicación. Sé que le pusieron la sal y la pimienta en la medida que ellos pudieron o, comprendieron. Se que hasta el ultimo momento, estaban en su lugar. Se que aun lo están. Sé que las páginas que ellos iban pasando, no había necesidad de volverlas a leer. Se que no necesito leerlas hoy. Se que nada tengo que reclamarles y por ello, estoy satisfecha y feliz ya que ellos, cumplieron su misión.
Que buenas están tus croquetas, me dijo el otro día mi hijo...
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