Me encanta pasear por el campo, observar los senderos que trazan los distintos animales. A veces, observando muy detalladamente, se puede apreciar como la gran mayoría, deciden ir por el mismo. Se diferencian en tamaño dependiendo de que animal lo frecuenta. Puedo observar la hierba más alta, abierta en canal. Posiblemente, debido a las dimensiones del surco, se trata de la ruta de los jabalís. A la derecha de esta, pero aún en el mismo espacio, hay un sendero más pequeño que cala entre la hierba, este, debe ser de los conejos. Se aprecia también los diminutos y súper limpios senderillos de las hormigas. Miro al cielo y, este, también está lleno de senderos. Los tordos, urracas, gorriatos, sobrevuelan el mismo área.. van y vienen, planean, se posan… Todos, absolutamente todos, van en la misma dirección. No necesitan más que seguir su instinto para llegar al lugar idóneo. Sigo el rastro pasando por los cultivos de maíz y alfalfa, los girasoles, las higüeras y al final del todo, el río. El río!!!! en ese espacio, justo en la orilla, se pueden ver distintos tipo de huellas: pezuñas de mediano y gran calibre, pisadas de lobo o perro salvaje, escarbaduras de conejo con sus correspondientes montoncitos de excrementos al lado. Me entusiasma comprobar el respeto que existe por el espacio de cada uno. Curiosamente, el jabalí a pesar de su poca delicadeza, consigue no pisar el sendero del conejo, y las hormigas, tranquilamente siguen por el suyo, ya que el conejo no se sale del suyo propio. Cada uno recolecta a diario lo preciso por el camino y llegados al río, comparten ese bálsamo, sin tener en cuenta su especie.
¡Que gran lección!
miércoles, 16 de febrero de 2011
domingo, 13 de febrero de 2011
Acompañantes
El viernes, mientras estaba en la peluquería, emplee 3 horas en mi, 3 horas en 3 meses, no está mal...
Me llevé acompañante. Este, pesa alrededor de un kilo y, nada tiene que ver con otros de su especie... en especial cuando tienen ese volumen. Estos otros, algunos, suelen ser excesivamente rígidos. Tienen esa presencia, ese engreído potencial, como si esa rigidez enmarcase o elevase su contenido, como si con su aspecto nos estuviese diciendo; eh!!! cuidado al manejarme, llega a mi interior, pero ojo, piensalo 2 veces antes de entrar, antes de llamar a mi puerta. Mi acompañante es a pesar de su volumen; ligero, provocador, su exterior es suave y fresco, bastante flexible, al igual que lo es su interior. Sedoso y también fresco, como lo es su carcasa. Ambos, interior y exterior se complementan. Como debe ser. Se adapta a mi, a mis necesidades, a mis momentos. Especialmente, cuando me abre el centro de su corazón, su alma. Llegado al ecuador, es cuando noto que se deja, que ya confía plenamente en mi, que confiamos el uno en el otro y, se rinde ante mi, reposando de forma relajada sobre mis muslos mientras permanezco sentada. Inconscientemente, lo acaricio, lo aireo, y en este transcurso, me afloran sensaciones. Me llegan pensamientos, me acechan ideas, siento alegría y, lo mejor de todo es, que me siento por dentro y, comprendo que el interior no es nada sin el exterior y que el exterior me complementa por dentro. Que por separado, no existo. Y encuentro semajanza con mi acompañante.
El viernes,curiosamente, en el lugar menos pensado y posiblemente el menos propicio, me sentí plena junto a este. Y, recapitulé. Nunca fui de hacer preguntas, nunca. Ni de pequeña cuando todos los críos están preguntando el por que, del por que. Entonces, no se ¨por que¨ lo hacia, pero hoy, estoy segura de por que no me gusta hacerlo. Una pregunta, nunca puede tener una sola respuesta, es imposible- y no me refiero al SI o NO rotundo- una respuesta, puede ser la opinión de cientos, ya que una pregunta es poseedora de infinitas respuestas. 1 +1= 2, pero 2 puede ser fraccionado hasta la micra, hasta la desintegración. No me gustan las preguntas, ni me gusta preguntarme. Espero respuestas sin formular pregunta, para mi, esa es la autentica realidad. Existen en nuestro interior, no hay que buscarlas, es cuestión de dejarlas fluir, sentirlas y ante todo, no intentar interpretarlas. Solo saber que han llegado. Percibirlas.
Empecé a tener acompañantes no hace tanto. Nunca les eché en falta. A pesar de que me dijesen que la soledad era peligrosa y confusa. Pero contrariamente, esto ha hecho que las respuestas me hayan llegado limpias, sin la manipulación de ideologías externas, sin esa posible alteración. Observar que, en estos nuevos compañeros que van llegando a mi, existe un vinculo desvinculado, que nos hacemos preguntas sin mediar palabra y que no hacen falta respuestas.
Ahora, van llegando a su debido tiempo, unos les busco, y otros llegan sin buscarles. Curiosamente, muchos son indigentes, aquellos que ya no sirven, o, que nunca sirvieron. Incomprendidos, mal interpretados , maltratados, arrojados fuera de las vidas de sus falsos amigos. Soy incapaz de verles vagando. Les acojo y les hago hueco junto a otros y, aunque aun no nos conozcamos profundamente, al menos, ese saludo, esa presencia cálida, nos brindamos mutuamente, cada día.
Me llevé acompañante. Este, pesa alrededor de un kilo y, nada tiene que ver con otros de su especie... en especial cuando tienen ese volumen. Estos otros, algunos, suelen ser excesivamente rígidos. Tienen esa presencia, ese engreído potencial, como si esa rigidez enmarcase o elevase su contenido, como si con su aspecto nos estuviese diciendo; eh!!! cuidado al manejarme, llega a mi interior, pero ojo, piensalo 2 veces antes de entrar, antes de llamar a mi puerta. Mi acompañante es a pesar de su volumen; ligero, provocador, su exterior es suave y fresco, bastante flexible, al igual que lo es su interior. Sedoso y también fresco, como lo es su carcasa. Ambos, interior y exterior se complementan. Como debe ser. Se adapta a mi, a mis necesidades, a mis momentos. Especialmente, cuando me abre el centro de su corazón, su alma. Llegado al ecuador, es cuando noto que se deja, que ya confía plenamente en mi, que confiamos el uno en el otro y, se rinde ante mi, reposando de forma relajada sobre mis muslos mientras permanezco sentada. Inconscientemente, lo acaricio, lo aireo, y en este transcurso, me afloran sensaciones. Me llegan pensamientos, me acechan ideas, siento alegría y, lo mejor de todo es, que me siento por dentro y, comprendo que el interior no es nada sin el exterior y que el exterior me complementa por dentro. Que por separado, no existo. Y encuentro semajanza con mi acompañante.
El viernes,curiosamente, en el lugar menos pensado y posiblemente el menos propicio, me sentí plena junto a este. Y, recapitulé. Nunca fui de hacer preguntas, nunca. Ni de pequeña cuando todos los críos están preguntando el por que, del por que. Entonces, no se ¨por que¨ lo hacia, pero hoy, estoy segura de por que no me gusta hacerlo. Una pregunta, nunca puede tener una sola respuesta, es imposible- y no me refiero al SI o NO rotundo- una respuesta, puede ser la opinión de cientos, ya que una pregunta es poseedora de infinitas respuestas. 1 +1= 2, pero 2 puede ser fraccionado hasta la micra, hasta la desintegración. No me gustan las preguntas, ni me gusta preguntarme. Espero respuestas sin formular pregunta, para mi, esa es la autentica realidad. Existen en nuestro interior, no hay que buscarlas, es cuestión de dejarlas fluir, sentirlas y ante todo, no intentar interpretarlas. Solo saber que han llegado. Percibirlas.
Empecé a tener acompañantes no hace tanto. Nunca les eché en falta. A pesar de que me dijesen que la soledad era peligrosa y confusa. Pero contrariamente, esto ha hecho que las respuestas me hayan llegado limpias, sin la manipulación de ideologías externas, sin esa posible alteración. Observar que, en estos nuevos compañeros que van llegando a mi, existe un vinculo desvinculado, que nos hacemos preguntas sin mediar palabra y que no hacen falta respuestas.
Ahora, van llegando a su debido tiempo, unos les busco, y otros llegan sin buscarles. Curiosamente, muchos son indigentes, aquellos que ya no sirven, o, que nunca sirvieron. Incomprendidos, mal interpretados , maltratados, arrojados fuera de las vidas de sus falsos amigos. Soy incapaz de verles vagando. Les acojo y les hago hueco junto a otros y, aunque aun no nos conozcamos profundamente, al menos, ese saludo, esa presencia cálida, nos brindamos mutuamente, cada día.
viernes, 4 de febrero de 2011
Te entiendo, pero no te comprendo...
Entender, es analizar sin que ello nos lleve al compromiso, sea cual sea.
Entender se trata tan solo de racionalizar, ya sea un acto, un problema matemático o cualquier cosa o situación que acepte análisis.
La comprensión, requiere de entendimiento + análisis + algo tan complejo como es CONCEDER. La comprensión es esa sustancia tan valiosa que todos llevamos dentro, pero que cuesta tanto dosificar ya que de hacerlo, es de forma gratuita. Aunque ello nos enriquece, normalmente lo percibimos como una perdida, no solo de tiempo....
Entender se trata tan solo de racionalizar, ya sea un acto, un problema matemático o cualquier cosa o situación que acepte análisis.
La comprensión, requiere de entendimiento + análisis + algo tan complejo como es CONCEDER. La comprensión es esa sustancia tan valiosa que todos llevamos dentro, pero que cuesta tanto dosificar ya que de hacerlo, es de forma gratuita. Aunque ello nos enriquece, normalmente lo percibimos como una perdida, no solo de tiempo....
martes, 1 de febrero de 2011
Deseo
Desde donde mi memoria me permite, cuando a la hora de soplar las velas en los cumpleaños, escuchaba la frase : formula un deseo!! siempre me quedaba en blanco. Y , cuando me decían; ahora no lo tienes que decir , para que se cumpla. Me quedaba tan fresca ya que nada tenía que desvelar , ya que nada había llegado a desear. Puede que desde niña ya viese lo complejo que son los deseos, puede que ya entonces en alguno de esos momentos en los que se me pidió formular uno, o, varios, lo hice y no dio resultado, puede que desistiese ya entonces de formularlos.
El deseo es, bajo mi punto de vista, a parte de ser esa ilusión necesaria para vivir, también es un lastre, un obstáculo.
Desear, es no hacer nada por lograr lo que en realidad deseamos.
El deseo es un tanto como la fe. Deseo que me toque la lotería…Dios mío que me toque! Pero a caso juegas?
El deseo, por regla general es caprichoso, veleta, es visceral y en raras ocasiones, es pura necesidad. Cuando hay auténtica necesidad, el deseo desaparece en su madurez, para convertirse en un hecho, en una realidad. Los deseos cumplidos, no llaman a nuestra puerta, solo los incumplidos lo hacen una y otra vez, convirtiéndose en ese lastre del que hablo.
El deseo es, bajo mi punto de vista, a parte de ser esa ilusión necesaria para vivir, también es un lastre, un obstáculo.
Desear, es no hacer nada por lograr lo que en realidad deseamos.
El deseo es un tanto como la fe. Deseo que me toque la lotería…Dios mío que me toque! Pero a caso juegas?
El deseo, por regla general es caprichoso, veleta, es visceral y en raras ocasiones, es pura necesidad. Cuando hay auténtica necesidad, el deseo desaparece en su madurez, para convertirse en un hecho, en una realidad. Los deseos cumplidos, no llaman a nuestra puerta, solo los incumplidos lo hacen una y otra vez, convirtiéndose en ese lastre del que hablo.
sábado, 22 de enero de 2011
Creo...
Creer es, no estar seguro.
Se que la vida es luchar no por ganar una batalla, sino para que no lo sea continuamente.
Se que estoy de paso pero que quiero estar mientras estoy.
Se que no soy única pero que no hay otra como yo , y que esto se repite con cada ser y que cada uno merece respeto.
Hay tantas otras cosas que sabemos con certeza pero que son tan imponentes que solo creemos en su existencia ya que saber, aunque curte, es muy duro.
Se que la vida es luchar no por ganar una batalla, sino para que no lo sea continuamente.
Se que estoy de paso pero que quiero estar mientras estoy.
Se que no soy única pero que no hay otra como yo , y que esto se repite con cada ser y que cada uno merece respeto.
Hay tantas otras cosas que sabemos con certeza pero que son tan imponentes que solo creemos en su existencia ya que saber, aunque curte, es muy duro.
domingo, 16 de enero de 2011
Chorradillas
Donde dije digo, digo Diego, o, en realidad quería decir Diego y dije digo,o, simplemente no sé ni lo que digo.. diga lo que diga, solo se trata de decir. Digamos lo que digamos, solo decimos. Digo yo, dices tú. Dices que digo, digo que dices, todos lo decimos. ¿Quien dice que digo, lo dices tú? No serás tú quien dice que yo digo, porque tú no dices nada, digas lo que digas.
martes, 11 de enero de 2011
¿ Qué es el paraiso?
Indudablemente, el paraíso no es un lugar especifico. Carece de color, textura o forma, solo es una percepción, una sensación de bienestar que todos perseguimos. El paraíso es algo que llevamos en nuestro interior pero que no dejamos que aflore, precisamente porque el concepto ¨paraiso¨ al que nos referimos, es erróneo. Lo que conocemos como tal, es la fotografía que nos han vendido y esto, es lo que pretendemos encontrar. Un lugar lleno de palmeras, aguas cristalinas de color azul turquesa. Una extensa e interminable pradera llena de flores silvestres de mil colores con un único árbol también en flor y, un cielo azul angelical. Cualquier escenario de este tipo, o, cualquier otro de nuestro agrado, se le llama paraíso. ¿por qué no? pero, una vez aquí, nos encontramos en el paraíso o creemos estar porque así nos lo han contado. EL paraíso no existe o, al menos, deja de existir en el momento en el que se interpreta mal el significado. El paraíso es el paraíso mientras éste sea una ilusión, mientras soñemos con ello, mientras sea inviolable. Una vez violado, se convierte en un negocio, en el momento en que se convierte o convertimos en algo meramente material. El paraíso en este estado, se puede convertir en nuestro infierno, en esa trampa que nos lleva a la condena eterna.
El paraíso no se comparte, es intransferible. El paraíso no es algo que alguien construye para ti y, tú, no debes intentar construir uno para otros. El paraíso que es bueno para ti, deja de serlo para el otro ya que lo has construido basándote en ti mismo. Nadie quiere un paraíso ajeno, al menos, no por mucho tiempo. Los paraísos son independientes y, dentro de su independencia, se pueden allegar. Llegan para ser disfrutados en su gran momento y en breve se van, con la intención de regresar en cualquier instante, solo hay que estar dispuestos a acogerles según vengan. Estos momentos precisos, son el paraíso.
El paraíso no se comparte, es intransferible. El paraíso no es algo que alguien construye para ti y, tú, no debes intentar construir uno para otros. El paraíso que es bueno para ti, deja de serlo para el otro ya que lo has construido basándote en ti mismo. Nadie quiere un paraíso ajeno, al menos, no por mucho tiempo. Los paraísos son independientes y, dentro de su independencia, se pueden allegar. Llegan para ser disfrutados en su gran momento y en breve se van, con la intención de regresar en cualquier instante, solo hay que estar dispuestos a acogerles según vengan. Estos momentos precisos, son el paraíso.
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